• Re: (IV�N):ISRAEL con cada naci�n, rompi� el coraz�n virgen del Padre:

    From BIKMOQ@21:1/5 to [email protected] on Mon Apr 11 20:41:49 2022
    On Fri, 8 Apr 2022 21:23:21 -0700 (PDT), "Elio I. Valarezo" <[email protected]> wrote:


    Que bo � o porco e o seu rabo.


    S�bado, 09 de Abril, 2022 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoam�rica

    (Cartas del cielo son escritas por Iv�n Valarezo)


    ISRAEL con cada naci�n, rompi� el coraz�n virgen del Padre: naciendo cada hijo suyo como Isaac, para ser su voluntad permanente en la tierra, siempre:


    Diligentemente, nuestro Padre celestial ve�a por la tierra entera que sus hijos estaban descendiendo al coraz�n de ella, eternamente condenados, por el pecado cometido de Ad�n y Eva en contra de �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo al comer del
    fruto prohibido, del �rbol de la ciencia del bien y del mal, pero igualmente, toda la tierra se estaba muriendo r�pidamente. Ciertamente, nuestro Padre celestial hab�a creado cielos y tierra con perfectas riquezas que enriquecer�an no solamente a sus
    hijos hacia la eternidad venidera, pero igualmente a sus huestes angelicales, que descender�n a Cana�n para manifestarle a �l, su Hijo Jesucristo y a su Esp�ritu Santo, que todos ellos lo amaran siempre, conquistando as� nuevas riquezas, poderes y
    glorias nunca antes vistas por nadie.


    Entendiendo que, nuestro Padre celestial cre� cielos y tierra con perfecta riquezas, porque �l no solamente necesitaba enriquecer a sus hijos, pero igualmente a huestes angelicales del cielo arriba hacia la eternidad, dado que, ellos necesitan
    manifestar amor hacia �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo en Cana�n con perfecta riquezas sant�simas jam�s tocadas por el pecado, para su nuevo reino de amor. Infaliblemente, nuestro Padre celestial es un Dios Todopoderoso en necesidad de ser
    amado con perfecta santidad y riquezas insondables �nicamente encontradas en su coraz�n sant�simo, derramada ya sobre la tierra, cuando �l la creaba junto con cielos y sus cosas, empezando as� su reino para ser amado con perfecta santidad, poderes y
    riquezas interminables por sus hijos y por sus huestes angelicales, para siempre.


    Sin embargo, Lucifer junto con la muerte y �ngeles ca�dos destru�an lo creado en cielos y en tierra por �l, estableciendo su reino de amor, poderes y riquezas interminables, entreg�ndole a �l perfecto amor de sus hijos nacidos de su imagen y de su alma
    sant�sima junto con �ngeles sant�simos, �ngeles creados por sus palabras para exaltar su santo nombre con perfecta santidad siempre. Definitivamente, nuestro Padre celestial necesitaba la tierra entera junto con la gloria angelical creciendo con
    perfectas riquezas que salen de su coraz�n sant�simo, para vivirlas, goz�ndolas con sus hijos y con sus �ngeles toda una vida fiel a �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, porque ellos realmente exaltaban su santo nombre cuando Lucifer necesitaba
    humillarlo, intentando, empezar as� su reino de tinieblas.


    Realmente, nuestro Padre celestial solamente puede ser amado, exaltado y glorificado junto con su Hijo Jesucristo, con su Esp�ritu Santo y con riquezas �nicamente saliendo de su coraz�n sant�simo, porque fue en su coraz�n: que �l son� de su nuevo reino
    de amor, vi�ndolo cada d�a con sus hijos, como t� y yo junto sus �ngeles en la nueva tierra�enriqueci�ndola progresivamente hasta hoy. Definitivamente, la tierra junto con glorias celestiales crecer� con riquezas del coraz�n sant�simo de nuestro Padre
    celestial siempre hacia riquezas crecientes por generaciones futuras, pero si s�lo �l logra mantenerlos intactos con riquezas crecientes, como con riquezas que �l cre� cuando creaba todo inicialmente, para jam�s ser tocadas por Lucifer y �ngeles ca�dos,
    porque son ellos los que atraen tinieblas sobre la tierra entera, siempre.


    Por eso, fue importante para Lucifer enga�ar no solamente huestes angelicales, sigui�ndolo a �l, pero igualmente a Ad�n y a Eva en el para�so, para �l contaminar la tierra entera con tinieblas que detienen al reino angelical en llenarla enteramente con
    glorias de norte a sur y de este a oeste, logrando finalmente que su reino de amor y de riquezas interminables se manifieste. Ya que, Lucifer hab�a contaminado la carne sagrada con vida de nuestro Padre celestial, entregada a Ad�n y a Eva junto con sus
    hijos en el para�so y en la tierra entera igualmente, entendiendo que, �l mismo los hab�a llamado a llenar la tierra entera con familias: amando, sirviendo y alabando su santo nombre fuegos, que Lucifer ya hab�a atacado con tinieblas para siempre.


    Realmente, fue imposible para nuestro padre celestial tener su nuevo reino de amor establecido en la tierra ni menos tener su santo nombre fuegos amado, servido y alabado por sus hijos, como en la gloria angelical hacia la eternidad, porque la carne de
    Ad�n y de Eva hab�a sido contaminada con el fruto prohibido, aceptando tinieblas, por consiguiente, Satan�s con esp�ritus inmundos florecer�an siempre. Sin embargo, nuestro Padre celestial cre� cielos y tierra, pero con Cana�n todopoderoso, que maldades
    de Lucifer y de �ngeles ca�dos fallan en afectarlo siempre con tinieblas, porque con �l, �l empezar�a su reino de amor y de riquezas inagotables con sus hijos, renaciendo en �l junto con huestes angelicales igualmente, para ser amado por ellos sin pecado
    alguno y con perfectas riquezas siempre.


    Por consiguiente, nuestro Padre celestial necesitaba la humanidad entera, renaciendo con �l, su Hijo Jesucristo y con su Esp�ritu Santo, y as�, �l mismo descender a vivir con sus hijos de todas las familias de las naciones antiguas y modernas en su
    nueva tierra, pero para que esto suceda: �l necesitaba remover el pecado junto con la carne pecadora igualmente, para siempre. Considerando que, Satan�s contamin� a Ad�n y a Eva para que sus hijos nazcan con la carne pecadora que atrae tinieblas,
    logrando que toda vida sea imposible vivirla: amando, sirviendo y adorando a nuestro Padre celestial por medio de su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, para exaltar su santo nombre fuegos sobre la tierra entera, como su nuevo reino de glorias eternas
    perpetuamente.


    Realmente, nuestro Padre celestial estaba enfrentado a un gran problema, que �nicamente �l con su Hijo Jesucristo y con su Esp�ritu pod�a resolverlo, y esto fue inicialmente de darle vida a su Hijo Jesucristo como Isaac del vientre est�ril de Sarah, por
    poderes del Esp�ritu Santo, y as�, Israel nazca, y t� puedas vivir nuevamente junto con todos los dem�s, de toda generaci�n. Ciertamente, Lucifer estaba llenando la tierra con tinieblas al tener a hijos de Ad�n y de Eva naciendo en generaciones futuras,
    estableciendo as� su reino de tinieblas, en donde nuestro Padre celestial con su Hijo Jesucristo y con su Esp�ritu Santo fallar�a en ver su santo nombre fuegos: amado, servido y exaltado en la humanidad entera, como en el cielo con sus huestes
    angelicales.


    Seguramente, nuestro Padre celestial necesitaba remover no solamente el pecado de sobre la faz de la tierra, pero igualmente la carne pecadora con sus males, atrayendo tinieblas de Lucifer y de �ngeles ca�dos, causando destrucci�n, hambruna, pobreza y
    muerte en la tierra entera, y as�, toda vida sea imposible vivirla, excepto la vida de tinieblas, emergiendo del infierno tormentoso cada d�a toda una eternidad. F�sicamente, es la carne pecadora, en que hombres, mujeres, ni�os y ni�as nacen con ella,
    atrayendo pecados, maldiciones, brujer�as, hambruna, pobreza y muerte del infierno tormentoso por medio de familias de naciones antiguas y modernas, hasta que todos ellos son bautizados en agua, invoc�ndolo a �l, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y
    Dios de Jacobo para ser lavados de todo pecado finalmente.


    Por eso, nosotros siempre veremos familias luchando toda una vida entera, tratando de obtener cosas para ellos mismos y para sus amados, pero fallando siempre, porque ellos han nacido con la carne pecadora, que ellos necesitan abandonar, para finalmente
    no atraer pecados, maldiciones, brujer�as, hambruna, pobreza y la muerte, que Lucifer enviara hacia ellos con esp�ritus inmundos hasta verlos destruidos en el infierno eternamente. Palpablemente, es importante para ti y para tus amados, vecinos y
    amistades bautizarte en la ba�era hogare�a, piscina, rio o playa, invoc�ndolo a �l, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo: abandonando la carne pecadora y el esp�ritu de error por la carne de Isaac y su Esp�ritu Santo con riquezas fluyendo
    siempre hacia ti, hasta recibir su reino �ltimamente.


    Es como Israel antiguo, naciendo en el cautiverio egipcio, recogi� pecados de familias de las naciones antiguas y modernas, luego, despu�s de cuatrocientos a�os, Mois�s naci�, pero sin efectos del pecado (porque ya hab�an sido recogidos por Israel
    antiguo), recibiendo el santo nombre, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo para abandonar todo pecado en aguas del Mar Rojo perpetuamente. De otro modo, familias de las naciones hubiesen continuado fallando en recoger sus pecados, como
    los antiguos, llenando la humanidad entera con males de Lucifer y de �ngeles ca�dos que atraen tinieblas, formando un reino de tinieblas, en donde el pecado, maldiciones, enfermedades, hambruna, pobreza y muerte prevalecen desde el infierno sobre la
    tierra entera, haciendo que toda vida sea imposible en la eternidad.


    Esto es exactamente, lo que familias de las naciones en sus generaciones han sufrido, recogiendo pecados, maldiciones, enfermedades, hambruna, pobreza y finalmente muerte infernal, por no tener un gran sistema de limpieza continuo, como el que nuestro
    Padre celestial le ha provisto a Israel, como celebrando cada S�bado para lavarlos de tinieblas, y as�, ellos sean enriquecidos con riquezas toda una vida entera, siempre. Realmente, Israel ha experimentado en sus generaciones algunos holocaustos, devast�
    ndoles completamente, que eran dejados sin nada siempre, sin embargo, entendiendo que, ellos nacen con poderes del Juramento a Isaac (como un pacto sin fin) entonces al celebrar el S�bado cada siete d�as fielmente: inmediatamente, ellos siempre se han
    recuperado de devastaciones terribles, como si males han fallado en afectarlos siempre, hasta hoy.


    Ciertamente, esto es algo que ha fallado en obrar efectivamente en naciones de la historia de la tierra entera, excepto cuando cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de las naciones ha estado bautizado en agua, invoc�ndolo a �l, como Dios de Abraham, Dios de
    Isaac y Dios de Jacobo, ungi�ndose todos ellos con poderes del Juramento siempre expulsando males, como holocaustos pasados de Israel. Ahora, que todo Israel estar� bautizado en agua, invoc�ndolo a �l en su santo nombre fuegos, entonces Satan�s con sus
    familias brujas siempre fallar� al enga�arlos nuevamente para otro holocausto, por cuanto en poderes del Juramento a Isaac no hay jam�s pecado, maldiciones, enfermedades, hambruna, destrucci�n, holocausto, pobrezas ni mucho menos muerte del infierno
    tormentoso.


    Sin embargo, Satan�s quiere hacerse uno con ellos, uni�ndose, as� como va la vida con ellos, logrando que ellos cesen de celebrar el S�bado, como cuando lo hacen para que nuestro Padre celestial descanse en �l por obras logradas en la Creaci�n, puesto
    que, �l es la fuerza que dirige el universo entero, como una unidad obrando maravillosamente conforme a su voluntad perfecta, hasta hoy. Adem�s, nuestro Padre celestial aun gobierna el cielo con sus �ngeles santos y la tierra entera con familias de las
    naciones bautizados en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, bendici�ndolos as� para sanarlos y enriquecerlos en la mejor manera posible, y as�, ellos le amen, sirvi�ndole y honr�ndole a �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo en sus pa�
    ses, para siempre.


    Ciertamente, para nuestro Padre celestial hacer esto posible, entonces la carne pecadora junto con el esp�ritu de error necesita ser reemplazados con su carne sagrada y con su Esp�ritu Santo lleno de poderes del Juramento a Isaac, bendiciendo,
    empoderando y enriqueciendo cada d�a de vida, y as�, t� siempre derrotes artima�as de Satan�s junto con �ngeles ca�dos de hambruna, brujer�as, enfermedades, pobreza y muerte. Visto que, nuestro Padre celestial necesita establecer su carne sagrada junto
    con su Esp�ritu Santo lleno de poderes del Juramento a Isaac en cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de familias de las naciones antiguas y modernas, para bendecir, empoderar y enriquecer la tierra enteramente con riquezas, poderes y glorias nunca antes
    vistas hasta hoy por nadie, en la tierra y en los cielos.


    Realmente, la carne pecadora junto con el esp�ritu de error naciendo en las naciones destruye toda vida, sin importar religi�n alguna, excepto las familias hebreas (porque ellos nacen con el Juramento a Isaac) celebrando bendiciones del S�bado, empoder�
    ndolos y enriqueci�ndolos grandemente, pero igualmente la tierra entera para su reino venidero de amor, riquezas interminables, felicidades y de dulzuras nunca antes vistas, finalmente vengan todas abundantemente. En otras palabras, nuestro Padre
    celestial necesita la carne pecadora y el esp�ritu de error sustituida con la carne sagrada y su Esp�ritu Santo, y poderes del Juramento a Isaac obren en hombres, mujeres, ni�os y ni�as de naciones antiguas y modernas, obrando enteramente en ellos, as�
    como en familias hebreas, para su reino de amor y de riquezas en la tierra entera postreramente.


    Por eso, nuestro Padre celestial necesitaba intervenir sobre la tierra al descender con su Hijo Jesucristo y con su Esp�ritu Santo, para �l mismo destruir males de Satan�s junto con los �ngeles ca�dos de hambruna, pobreza y muerte del infierno
    tormentoso, entendiendo que, porque �l form� a Lucifer entonces s�lo �l lo destruye junto con males en la tierra entera finalmente, para siempre. Misericordiosamente, nuestro Padre celestial descendido sobre la tierra para vivir con sus hijos, entonces
    la carne pecadora junto con el esp�ritu de error necesitaba ser reemplazado con su carne sagrada y su Esp�ritu Santo, emergiendo de �l mismo perfectos y santos, as� como �l lo es eternamente con su Hijo Jesucristo y con su Esp�ritu Santo ante sus huestes
    angelicales en el cielo.


    Lealmente, s�lo as� nuestro Padre celestial lograr�a finalmente remover no solamente a Satan�s junto a �ngeles ca�dos y la muerte, pero igualmente, �l pod�a destruir el pecado en cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de familias de naciones antiguas y
    modernas, llen�ndolas grandemente con su amor infinito de su coraz�n sant�simo que atrae bendiciones, sanidad, paz y prosperidad en la tierra entera progresivamente, para siempre. Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba cielo y tierra, creadas
    por �l, con perfecta santidad, poderes y asombrosas riquezas interminables para manifestarse en la Creaci�n enteramente, empezando con Ad�n y Eva e hijos de ellos en familias de las naciones, estableciendo postreramente su reino dorado de amor
    interminable en la eternidad, conociendo �nicamente mucho amor, paz, prosperidad y alegr�as inagotables toda una vida entera, siempre.


    Aqu� es cuando. Nuestro Padre celestial encontr� a Abraham y a su esposa Sara con su vientre est�ril para sentarse con �l a su Mesa santa, participando del pan y vino, servido diariamente por su Hijo Jesucristo como Melquisedec rey de Salem (Jerusal�n
    antiguo), d�ndole vida a su cuerpo glorificado en Cana�n, destruyendo a Satan�s, pecados, hambruna, pobreza y la muerte en cada vida humana perpetuamente. Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba enriquecer la tierra entera desde Cana�n, una tierra
    sin pecados (porque es imposible que exista all� toda una eternidad), y �l mismo enriquecer a Abraham y a su Hijo Jesucristo como Isaac junto con hijos de Ad�n y Eva en familias de naciones antiguas y modernas hasta que Satan�s, pecados y la muerte, sea
    removido finalmente para siempre.


    Entendiendo que, nuestro Padre celestial con el pecado prevaleciendo en la tierra y en la humanidad entera, entonces, �l fallar�a en enriquecerla, puesto que, es imposible para �l enriquecer a su gente viviendo en pecado, pecados saliendo de Lucifer y
    de �ngeles ca�dos, como la muerte, por ejemplo, que atrae tinieblas en cada generaci�n hasta ver la tierra perdida, en una hambruna eterna. Por lo tanto, fue importante para su Hijo Jesucristo ser Isaac del vientre est�ril de Sarah, por poderes del Esp�
    ritu Santo, contigo junto con tus amados, vecinos y amistades, liber�ndolos a todos ellos no solamente del pecado, porque todos ellos nacieron con poderes para recoger sus pecados en el cautiverio egipcio para abandonarlos en el Mar Rojo finalmente, pero
    igualmente para vivir nuevamente para siempre.


    Considerando que, t� junto con tus amados, vecinos y amistades de familias de naciones antiguas y modernas ya yac�an juntos cerca de aguas amargas de Mara, como el �rbol que necesitaba beber de ella, sin embargo, ya que estaban amargas las aguas, para
    bautizarse en ellas, ni menos para beberlas, entonces, Mois�s enviado del Se�or, se acerc� a ti para rescatarte como Isaac finalmente. Consiguientemente, Mois�s vino a ti con poderes divinos para rescatarte como Isaac, porque �l naci� con la carne
    sagrada y con la sangre expiatoria, derram�ndose de nuestro Padre celestial para llevarte a ti hacia su Sinagoga de Jerusal�n y su Lugar Sant�simo, como su dulce hogar, en donde �l vivir� contigo junto con tus amados en perfecta santidad una eternidad
    entera, pero bautiz�ndote, primeramente.


    Adem�s, amorosamente nuestro Padre celestial le dijo a Abraham, que en Isaac serian benditas todas las familias con �l y con su Esp�ritu Santo desde la gloria angelical, que es su Sinagoga de Jerusal�n y su Lugar Sant�simo, en donde �l derrot� a Satan�s,
    pecados, muertes, familias brujas y el infierno, logrando su voluntad perfecta en la tierra, as� como en el cielo siempre. Visto que, la voluntad perfecta de nuestro Padre celestial fue lograda en la tierra, as� como en el cielo, su Sinagoga de Jerusal�
    n y su Lugar Sant�simo, en Israel, clavando a su Hijo Jesucristo a Ad�n y a Eva junto con sus hijos de familias antiguas y modernas, entonces todos recibieron su cuerpo glorificado, derrotando a Satan�s, pecados y la muerte en aquel S�bado memorable.


    Definitivamente, en el S�bado la voluntad perfecta de nuestro Padre celestial fue lograda sobre la tierra, como en el cielo, en la Sinagoga de Jerusal�n y su Lugar Sant�simo, en donde su sangre expiatoria salpic�, rompiendo la cortina azul, purpura y
    carmes� hacia el suelo, cumpliendo su voluntad perfecta, gloria y poderes contigo como con Isaac en tu pa�s y en el cielo infinitamente. Consiguientemente, fue importante para nuestro Padre celestial tener a su Hijo Jesucristo naciendo como Isaac contigo,
    amados, vecinos y amistades del vientre est�ril de Sarah, por poderes del Esp�ritu Santo, sac�ndote a ti del desierto de Sina�, asimilando el infierno tormentoso sobre la tierra, destruyendo tu hambruna, pobreza y muerte: y finalmente t� renazcas de
    riquezas insondables de Cana�n para enriquecer tu naci�n permanentemente.


    Ahora, nuestro Padre celestial bautiz� a Israel antiguo en el Mar Rojo contigo, abandonando tus pecados para renacer con Mois�s y con Israel en riquezas cananeas, al ellos beberte a ti junto con tus amados, endulzando aguas amargas de Mara, y finalmente
    t� endulces el coraz�n sant�simo de nuestro Padre celestial, renaciendo de �l en la carne de Isaac perfecto y santo para siempre. Entendiendo que, cuando nuestro Padre celestial tuvo a Mois�s, lev�ndote a ti, como el �rbol yaciendo cerca de aguas amargas
    de Mara, entonces te lanz� a ti en ellas, endulz�ndolas, haci�ndolas bebibles, pero igualmente para bautizar a sus hijos de naciones antiguas y modernas, endulzando as� su coraz�n sant�simo nuevamente, al ver el pecado removido de ti y de la tierra
    enteramente, para siempre.


    Aqu� es cuando. Nuestro Padre celestial tuvo a Mois�s ayunando por cuarenta d�as y cuarenta noches para recibir Tablas de sus Diez Mandamientos sobre el monte Sina�, que cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de naciones antiguas y modernas necesitaba
    cumplirlas, empezando con Israel antiguo, para ellos escapar de maldiciones del infierno al cumplirlas con su cuerpo glorificado: amando, sirviendo y honrando su santo nombre finalmente para siempre. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba las
    aguas amargas de Mara, endulzadas contigo, como el �rbol yaciendo cerca de ellas, que t� necesitabas beberlas, pero igualmente bautizarte en ellas, sin embargo, era imposible, cumplir con estos eventos esenciales hasta que la carne de Isaac con su Esp�
    ritu Santo fue tra�da a ti por Mois�s e Israel antiguo en el desierto, rescat�ndote del hambre infernal postreramente.


    Evidentemente, nuestro Padre celestial necesitaba verte a ti junto con tus amados, vecinos y amistades, cumpliendo con sus mandamientos en el desierto de Sina� para amar, servir y honrar su santo nombre, finalmente escapando serpientes venenosas de
    Satan�s, esperando morderte a ti nuevamente en tus �ltimos d�as, y as�, t� jam�s escapes el pecado, la muerte y el infierno para regresar al para�so, eternamente enriquecido. Francamente, es cuando serpientes de Satan�s te muerden con pecados,
    maldiciones, brujer�as, enfermedades, muerte y con el infierno, que t� no solamente empobreces, pero igualmente tu familia junto con tu naci�n, porque venenos de serpientes Sat�nicas estar�n en ti para destruirte a ti junto con todo tu contorno, hasta
    que t� seas liberado poderosamente, bautiz�ndote en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre.


    Provisto que, nuestro Padre celestial tenia a Mois�s regresando al monte Sina� para ver el tabern�culo de reuni�n y su Lugar Sant�simo: por cuanto, �l necesitaba construirlo en el campamento israel�, para �l expiar, juzgar y cubrir tus pecados junto con
    el de los dem�s con sangre expiatoria de corderos siempre derramados al entrar al tabern�culo, prepar�ndote a ti para renacer en Cana�n, eternamente justificado. En adici�n, nuestro Padre celestial necesitaba a cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de familias
    de naciones antiguas y modernas convirti�ndose en uno con Mois�s y con Israel entero en el desierto, comiendo del man� descendiendo del cielo arriba cada ma�ana, y bebiendo de la roca de salvaci�n para amar, servir y honrar su santo nombre con riquezas
    cotidianas de Cana�n siempre.


    Entendiendo que, nuestro Padre celestial tuvo a Mois�s e Israel antiguo, que se hab�an bebido aguas amargas de Mara, endulzadas por el �rbol, que eres t�, pero igualmente el Mes�as con sus hermanos y hermanas de naciones antiguas y modernas para ser uno
    con �l, como Isaac, descendiendo a postes infernales, mordidos por serpientes venenosas, para esperar por la salvaci�n perfecta del Padre postreramente. Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos renaciendo de su Hijo Jesucristo como Isaac,
    sangrando profusamente sobre postes infernales para derrotar a Satan�s, pecados, maldiciones, enfermedades, familias brujas, �ngeles ca�dos, hambruna, pobreza, conflictos, muerte y el reino de tinieblas, para todos vivir nuevamente en el Tercer D�a con
    salvaci�n perfecta del Padre, en la Sinagoga de Jerusal�n y en su Lugar Sant�simo, en Cana�n.


    Consiguientemente, nuestro Padre celestial observando a sus hijos sangrando sobre postes del infierno, mordidos por serpientes de Satan�s, entonces su semilla santa, como la carne sagrada y con su Esp�ritu Santo, fue plantada en Cana�n, renaciendo sus
    hijos nuevamente como el �rbol, la cruz derrotando a Satan�s, pecados, muertes, brujer�as en el infierno, liberando la tierra, como su nuevo reino de amor en la eternidad. Amorosamente, nuestro Padre celestial necesitaba a su Hijo Jesucristo renaciendo
    de una de sus hijas hebreas con hijos de Ad�n y Eva junto con los de las familias de naciones antiguas y modernas, para vivir su vida eterna en Cana�n, que necesitaba bautizarse en el Jord�n con Juan el Bautista, derrotando finalmente a enemigos contigo:
    A Satan�s y la muerte sobre la cruz infinitamente.


    Verdaderamente, nuestro Padre celestial ya te ha visto a ti junto con tus amados, vecinos y amistades sobre postes infernales, sangrando profusamente, porque serpientes sat�nicas de pecados, maldiciones, enfermedades, hambruna y pobreza te hab�an
    mordido ya, mat�ndote, y as�, t� siempre falles en cumplir con sus mandamientos y ames su santo nombre fuego en tu alma viviente, logrando que riquezas vengan hacia ti permanentemente. Definitivamente, nuestro Padre celestial te necesitaba a ti ya
    renacido de su Hijo Jesucristo de la hija virgen de David, en Cana�n, opuestamente, fuera imposible para ti estar all�, viviendo con �l eternamente amado por sus hijos, renacidos de su carne sagrada y del Esp�ritu Santo, bautizados ya todos en el Jord�n,
    finalmente as� todo hijo suyo sea santo y perfecto, as� como �l eternamente.


    Adem�s, nuestro Padre celestial necesitaba que t� renacieses del Jord�n, porque con este bautismo en agua entonces poderes de su Juramento a Isaac operan en ti diariamente, sin cesar jam�s, entendiendo que, este poder es mayor que la tierra, adem�s es
    imposible que falle, porque es constante, viviendo t� siempre victorioso sobre todo mal, en donde sea que t� vivas en la tierra hoy. Es el poder del Juramento a Isaac que es constante, sin jam�s fallarte a ti, ya seas t� musulm�n, budista, hind�, tao�sta,
    shinto, hebreo, cristiano u otros, porque nuestro Padre celestial te ha jalado de postes del infierno para entrar a su Lugar Sant�simo con su Hijo Jesucristo clavado a ti, y as�, t� siempre seas Isaac por �l en la tierra entera permanentemente.


    Realmente, nuestro Padre celestial solamente conoce a su Hijo Jesucristo y su Hijo a �l, por ende, bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre entonces t� renacer�s de �l como Isaac, conoci�ndote as� a ti por su Esp�ritu Santo, as�
    como �l a su Hijo eternamente, finalmente enriqueciendo as� t� mismo tu pa�s junto con los dem�s alrededor de ti, siempre. Esto significa, que nuestro Padre celestial solamente te conoce a ti como Isaac en todo tu pa�s no solamente para bendecirte a ti,
    lav�ndote progresivamente, santific�ndote a ti con perfecta santidad a cada hora del d�a para ejecutar su voluntad perfecta, bendiciendo a otros como tus amados, vecinos y amistades, limpi�ndolos de esp�ritus inmundos, y as�, sus riquezas fluyan en ti
    permanentemente, para siempre.


    Entendiendo que, nuestro Padre celestial necesita enriquecer la tierra enteramente contigo, empezando con tu pa�s junto con tus amados, vecinos y amistades, porque su amor de amor y de riquezas interminables fluir�n con riquezas abundantes en cada
    miembro de familias de las naciones, y as�, Satan�s con sus �ngeles ca�dos y la muerte fallara siempre en encontrar un lugar para quedarse en la tierra. Ya que, nuestro Padre celestial ha limpiado la tierra junto la humanidad de cada generaci�n, cuando �
    l celebraba el S�bado semanal de reposo con familias israelitas y jud�as en las naciones, removiendo �l mismo todo mal, pero igualmente a Satan�s y esp�ritus inmundos atrayendo tinieblas que bloquean riquezas de sus hijos para enriquecer su reino de amor
    en la tierra entera finalmente, para siempre.


    Consiguientemente, es importante para nuestro Padre celestial bautizarte a ti en agua, invoc�ndolo a �l, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, abandonando la carne pecadora y el esp�ritu de error por su carne sagrada y su Esp�ritu Santo,
    en donde �l ya te limpi�: bendici�ndote y enriqueci�ndote a ti poderosamente, empezando finalmente �l mismo su reino de amor eterno contigo. Entendiendo que, t� eres aquel, que �l mismo le hablaba a Samuel, cuando le aseguraba, que �l ya hab�a encontrado
    a alguien como su coraz�n sant�simo, logrando su voluntad perfecta no solamente en Cana�n, pero igualmente con familias de las naciones trayendo su reino de amor sobre la tierra, en donde �l vivir� eternamente amado, glorificado y enriquecido por ti y
    por los tuyos.


    Adem�s, nuestro Padre celestial te tuvo a ti naciendo del vientre est�ril de Sarah como Isaac con su Hijo Jesucristo, recogiendo tus propios pecados del cautiverio egipcio para abandonarlos en el bautismo del Mar Rojo, llev�ndote �l mismo seguidamente
    por el desierto de Sina� para cumplir con sus santos mandamientos, finalmente honrando su santo nombre fuegos en su Lugar Sant�simo, en Cana�n, con salvaci�n perfecta. Seguidamente, nuestro Padre celestial necesitaba a su Hijo Jesucristo naciendo contigo
    nuevamente de la hija virgen de David, viviendo su misma vida en Cana�n, finalmente bautiz�ndote en el Jord�n con ella, destruyendo a Satan�s, pecados, �ngeles ca�dos, familias brujas, la muerte y al infierno, postreramente conquistando la tierra entera
    para su reino de amor eterno, en su Lugar Sant�simo, en Cana�n, contigo enriquecido infinitamente.


    Amorosamente, nuestro Padre celestial te tuvo a ti clavado a manos y pies de su Hijo Jesucristo entrando al Lugar Sant�simo, salpicando sangre expiatoria, rasgando la cortina de azul, purpura y carmes� hacia el piso, separando lugares santos del Lugar
    Sant�simo, finalmente renaciendo t� de su coraz�n como aquel var�n conforme a su coraz�n sant�simo, logrando su voluntad perfecta en la tierra contigo: como Isaac. F�sicamente, nuestro Padre celestial te tuvo a ti renacido con su Hijo Jesucristo de la
    hija de David, rompiendo su vientre virgen, entrando finalmente t� a Cana�n para vivir su vida sant�sima con �l y con su Esp�ritu Santo, bautiz�ndote con �l del Jord�n para destruir a Satan�s, pecados y la muerte para conquistar la tierra para su reino
    de amor eterno hacia la eternidad.


    Definitivamente, nuestro Padre celestial te necesitaba a ti renaciendo con su Hijo Jesucristo de la hija de David, rompiendo su virginidad en Cana�n, y as�, t� logres vivir su vida en necesidad de bautizarse en el Jord�n, destruyendo a Satan�s, la
    muerte y el infierno al conquistar la tierra para su Lugar Sant�simo, empezando finalmente su reino de amor eterno contigo hacia la eternidad. Evidentemente, ahora nuestro Padre celestial te necesitaba a ti rasgando la cortina, separando lugares santos
    del Lugar Sant�simo al salpicar su sangre expiatoria, y as�, t� renazcas como aquel que �l ha encontrado conforme a su coraz�n sant�simo para hacer su voluntad perfecta en tu pa�s, obteniendo diariamente sus riquezas que enriquecen su reino de amor
    eterno en la tierra entera finalmente, para la eternidad.


    Aqu� es cuando. Nuestro Padre celestial tuvo sus mandamientos santos finalmente cumplidos en ti para amar, servir y honrar su santo nombre fuegos en su Lugar Sant�simo, pasando por la cortina, rasgada hasta el piso, y as�, t� trabajes con �l,
    construyendo su dulce hogar en la tierra, para su reino venidero de amor: bendiciendo finalmente familias antiguas y modernas de las naciones hacia la eternidad venidera. Ciertamente, nuestro Padre celestial te tuvo a ti renaciendo del vientre est�ril de
    Sarah con su Hijo Jesucristo como Isaac, rescat�ndote del desierto de Sina� con su cuerpo glorificado, para renacer nuevamente de la hija virgen de David, rompiendo su virginidad para rasgar la cortina del Lugar Sant�simo, y finalmente t� seas Isaac,
    construyendo su dulce hogar en tu pa�s para su reino venidero.



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