On Fri, 11 Mar 2022 23:35:08 -0800 (PST), "Elio I. Valarezo" <
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O rabo do porco � bo.
O pai � un cabr�n, Barallocas.
S�bado, 12 de Marzo, 2022 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoam�rica
(Cartas del cielo son escritas por Iv�n Valarezo)
El LUGAR SANT�SIMO: salpica sangre expiatoria del PADRE celestial sobre ti, bautizado ya te va enriqueciendo cada d�a, sin fallarte jam�s:
Soberanamente, el coraz�n sant�simo de nuestro Padre celestial sufr�a por haber creado al hombre, por cuanto �l hacia cosas en la tierra que solamente le agradaban a �l, sin ver jam�s por agradar a su pr�jimo, por ello violencia hab�a entre ellos, que
todo lo creado estaba siendo afectado por tinieblas, amenazando llenar la tierra y su humanidad enteramente con ella, para siempre. Estos males le estaban sucediendo a cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de familias de las naciones, de aquellos d�as, por
haber Ad�n y Eva comido del fruto prohibido, del �rbol de la ciencia del bien y del mal, amenazando en empobrecer la tierra, cuando nuestro Padre celestial la hab�a creado para enriquecerla con riquezas, glorias y poderes nunca antes vistos en la gloria
angelical.
Ciertamente, el problema que nuestro Padre celestial hab�a encontrado con el hombre, creado en su imagen y en su alma sant�sima, fue que su coraz�n inclinaba hacia el mal siempre, por razones de efectos del fruto prohibido, que Ad�n y Eva hab�an
consumido, creciendo en sus corazones sin jam�s detenerse para conocer verdad y justicia, llev�ndolos a amar la vida sobre la tierra entera finalmente. Efectivamente, nuestro Padre celestial esperaba encontrar a alguien que trabajase con �l, para empezar
a cambiar el estado espiritual de cada coraz�n del hombre, haciendo que ellos piensen en �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, bendici�ndolos as�, as� como �l bendijo a Ad�n y Eva en el para�so inicialmente, finalmente derramando su voluntad
perfecta enteramente sobre la tierra con riquezas interminables, para siempre.
Lealmente, nuestro Padre celestial necesitaba su voluntad perfecta sobre la tierra entera, as� como en la gloria angelical con sus �ngeles, empero, esto fue imposible, porque cada hombre, mujer, ni�o y ni�a viv�a con su coraz�n herido, as� como el suyo,
observando males floreciendo entre familias sin detenerse jam�s por amor a la verdad y la justicia, prevaleciendo ellas, entonces enriquecen toda vida poderosamente siempre. Verdaderamente, el coraz�n sant�simo de nuestro Padre celestial estaba herido, y
creciendo en dolor continuamente, no solamente porque el mal prevalec�a entre familias de las naciones, pero segu�a creciendo su dolor, por cuanto los corazones de sus hijos eran heridos cada d�a m�s y m�s que antes, hasta finalmente ellos mismos
descender al infierno perdidos eternamente con pecados, cometidos en contra de �l.
Sin duda, el coraz�n sant�simo de nuestro Padre celestial empez� a dolerle a�n m�s que antes no solamente porque el coraz�n de cada hombre, mujer, ni�o y ni�a crec�a en tinieblas, pero igualmente, su coraz�n segu�a herido, como nunca antes, visto que,
el coraz�n de la tierra se estaba llenando del dolor del coraz�n de cada uno de sus hijos, perdidos en el pecado eternamente. Realmente, el coraz�n de la tierra entera lloraba ver a hijos de nuestro Padre celestial de familias de las naciones, perdidos
en la eternidad, que toda esperanza fallaba al verlos a ellos salir de �l vivos nuevamente en la tierra, para gozar riquezas creadas en ella, creadas abundantemente para �l mismo gozarlas con su Hijo Jesucristo, su Esp�ritu y con sus hijos, para siempre.
Ciertamente, la tierra entera anhela el nuevo reino del amor eterno y de riquezas inagotables de nuestro Padre celestial para sus hijos de las naciones, a que descienda ya sobre ella, pero por razones del pecado de Satan�s derramado en el coraz�n de
cada hijo suyo, entonces esto era imposible hasta aquel entonces, a no ser que todos regresen al Se�or finalmente bautizados en agua. Entendiendo que, nuestro Padre celestial hab�a creado cielos y tierra para vivir con sus hijos, en un nuevo reino de
amor y de riquezas interminables para ser gozadas por �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo junto con cada familia de las naciones, conquistando as� m�s riquezas, poderes y glorias nunca antes vistas por nadie en el reino angelical, hasta hoy.
Visto que, estos son riquezas, poderes y glorias, que jam�s han sido tocadas por el pecado de Lucifer o �ngeles ca�dos, que nuestro Padre celestial necesita gozarlas con su Hijo Jesucristo, con su Esp�ritu Santo y con sus hijos de familias de las
naciones, sin embargo, Satan�s astutamente buscaba poner sus manos inicuas sobre ellas, para enriquecer su reino de tinieblas alg�n d�a. Por lo tanto, nuestro Padre celestial tuvo que esconderlas, creadas en cielos y en tierra, para ser encontradas �
nicamente por sus hijos, estableciendo as� su nuevo reino de amor eterno, enriqueciendo su coraz�n sant�simo con su amor infalible hacia su Hijo Jesucristo, su Esp�ritu Santo, pero igualmente hacia sus hijos, en donde el pecado y artima�as de Satan�s no
existen jam�s en la eternidad.
Sin embargo, para que esto suceda sobre cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de nuestro Padre celestial en familias de las naciones, entonces, �l necesitaba a alguien trabajando con �l, para �l mismo bendecirlos junto con la tierra entera y con grandes
riquezas, pero �l jam�s encontr� a ninguno en cada generaci�n, que �l se vio obligado a destruir la tierra entera con toda carne. Desdichadamente, nuestro Padre celestial fue obligado a destruir la tierra junto con la humanidad entera, s�lo para
encontrar a uno, t�, que �l necesitaba trabajando con �l, para �l no solamente lidiar con el pecado, pero igualmente, �l finalmente salvar�a la humanidad entera, enriqueci�ndola poderosamente con riquezas escondidas, que enriquecen su nuevo reino de amor
sobre la tierra diariamente finalmente, hacia la eternidad venidera.
Tempranamente, este primer hombre fue No�, que nuestro Padre celestial lo encontr� justo ante �l, que seguidamente lo llam� a crear un arca, capaz de salvarlo a �l junto con su familia y animales, todos escogidos, escaparon el diluvio que ven�a sobre la
tierra, destruyendo toda vida, para encontrar aquel disponible, busc�ndote a ti, para trabajar con �l, bendiciendo toda vida siempre, en la humanidad entera. Este gran diluvio que ven�a sobre la tierra entera, destruyendo toda vida, animal y hombre
igualmente, fue el bautismo de No�, terminando con toda vida malvada en su coraz�n hacia �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, �ltimamente encontrando aquel que ser�a bautizado en el r�o Jord�n de Cana�n, salv�ndolos del infierno tormentoso para
vivir nuevamente en la gloria celestial, eternamente enriquecidos.
Seguramente, nuestro Padre celestial bautiz� la tierra entera con agua, destruyendo cada coraz�n malvado de la humanidad entera, ofendi�ndolo a �l, entonces, con otro bautismo logrado en Cana�n, por aquel Hijo escogido por �l, Jesucristo, salv�ndolos
finalmente �l mismo del pecado, seguidamente, enriqueci�ndolos milagrosamente con su misma vida eterna, entonces llen� sus corazones con amor, gozo, paz, prosperidad y alegr�as interminable en la tierra entera, postreramente. Evidentemente, este fue el �
nico camino posible, para nuestro Padre celestial llenar con su voluntad perfecta el coraz�n de cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de las naciones, seguidamente, mejor�ndolos a todos con grandes riquezas nunca antes vistas por nadie, sanando as� su coraz�n
sant�simo al sanar el coraz�n de sus hijos, enriquecidos y llenos de amor, paz y alegr�as inagotables finalmente, para siempre.
Razonablemente, nuestro Padre celestial necesitaba empezar un convenio de vida con Abraham y con el vientre est�ril de Sarah, d�ndole vida a su Hijo Jesucristo como Isaac, por poderes del Esp�ritu Santo, introduciendo su semilla santa en la humanidad
entera, como su carne sin pecados y sangre expiatoria para bautizarse en agua, finalmente salvando las naciones de Satan�s, pecados, muertes y del infierno perpetuamente. Realmente, este fue un bautismo importante, que �nicamente su Hijo Jesucristo lo
lograr�a, naciendo de la hija virgen de David con cada hermano y hermana suyo de Israel y de naciones antiguas y modernas en necesidad de acceder el Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n con el tel�n roto sobre el piso, para vivir nuevamente con
nuestro Padre celestial, por siempre enriquecidos infinitamente.
Este fue un bautismo, en que nuestro Se�or Jesucristo naci� en Cana�n para vivir con nuestro Padre celestial antes de bautizarse en el r�o Jord�n por Juan con sus hermanos y hermanas de Israel y de las naciones, porque ellos necesitaban a Satan�s,
pecados, la muerte y brujer�as destruidas antes de acceder el Lugar Sant�simo, para ver al Padre con salvaci�n eterna finalmente siempre. Adem�s, nuestro Padre celestial necesitaba a cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de Israel y de naciones antiguas y
modernas perfecto y santo, as� como �l en la gloria angelical, es decir, que ellos necesitaban nacer del vientre virgen finalmente para bautizarse del Jord�n, destruyendo a Satan�s, pecados y la muerte para entrar a vida eterna, ya eternamente
enriquecidos en el Lugar Sant�simo extraordinariamente.
Seriamente, nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos entrando perfectos y santos en su Lugar Sant�simo con su Hijo Jesucristo como Isaac, que es su carne sagrada y sangre expiatoria, naciendo del vientre est�ril de Sarah, pero ahora �l necesitaba
renacer de la hija virgen de David, por el Esp�ritu Santo, otorg�ndoles nacimientos v�rgenes a hermanos y hermanas para ver vida nuevamente, eternamente justificados. Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba a hijos de Israel y de las naciones en el
Lugar Sant�simo con la sangre de Isaac salpicada sobre tierra santa, por ello, Isaac renacer�a del vientre virgen de la hija de David con sus hermanos y hermanas ba�ados con su sangre impecable, salpic�ndola sobre postes infernales, destruyendo a Satan�s,
pecados, la muerte: asegur�ndoles a todos finalmente salvaci�n eterna siempre.
Ciertamente, esto fue muy importante para nuestro Padre celestial, teniendo a su Hijo Jesucristo naciendo con su Esp�ritu Santo como Isaac en Cana�n, porque �l no solamente necesit� nacer del vientre est�ril de Sarah con los hijos de Israel y de las
naciones ya yaciendo todos ellos en aguas amargas de Mara, pero igualmente, �l necesitaba renacer en Cana�n nuevamente con todos finalmente justificados. Nuevamente, nuestro Padre celestial necesitaba a su Hijo Jesucristo, renaciendo del vientre virgen
de la hija de David con hijos de Israel y de las naciones no solamente para vivir en Cana�n con �l, pero tambi�n, ellos necesitaban bautizarse en el Jord�n por Juan, destruyendo a Satan�s, pecados, maldiciones, muertes y el infierno, entrando finalmente
al Lugar Sant�simo con salvaci�n eterna para todos infinitamente.
Misericordiosamente, nuestro Padre celestial necesitaba a su Hijo Jesucristo, clavado sobre la cruz del monte de Jerusal�n a manos y pies de hijos Israelitas y de las naciones, entrando al Lugar Sant�simo con la sangre expiatoria salpicada sobre ellos
hasta el suelo santo, recibi�ndolos �l perfectos y santos, finalmente logrando �l su perfecta voluntad en la tierra, as� como en el cielo arriba siempre. Verdaderamente, esta cruz no es solamente su Hijo Jesucristo, naciendo como Isaac del vientre est�
ril de Sarah contigo, por poderes del Esp�ritu Santo, pero tambi�n naci� con tus amados, vecinos y amistades, para que ella sea los doce patriarcas naciendo en Cana�n, asegurando tierra santa como la fundaci�n de Israel en la tierra, adem�s, la cruz sali�
finalmente del cautiverio egipcio con poderes libertadores contigo.
Seriamente, nuestro Padre celestial necesitaba la cruz, naciendo del cautiverio egipcio, recogiendo tus pecados junto los de tus amados, vecinos y amistades, por cuatro siglos, entendiendo que, despu�s de recoger pecados de familias de las naciones
antiguas y modernas enteramente, entonces, Mois�s naci� para recibir su santo nombre fuegos para cruzar el Mar Rojo con la cruz, bautiz�ndose contigo, liber�ndote de todo pecado infinitamente. Amorosamente, fue la cruz, que nuestro Padre celestial no
solamente necesitaba emergiendo del vientre est�ril de Sarah como Isaac, por su Esp�ritu Santo, que eres t� junto con tus amados, vecinos y amistades, como familias de naciones antiguas y modernas, pero igualmente, �l necesitaba la cruz, saliendo del
cautiverio egipcio, recogiendo tus pecados con los de todos, para el bautismo todopoderoso del Mar Rojo �ltimamente.
Esta es la verdad. Nuestro Padre celestial necesitaba su cruz, como su semilla santa, naciendo no solamente del vientre est�ril de Sarah, por el Esp�ritu Santo, contigo junto con todos de la tierra entera, pero igualmente, �l la necesitaba saliendo del
cautiverio egipcio, recogiendo tus pecados que t� cometer�s en contra de �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, para abandonarlos en el bautismo del Mar Rojo perpetuamente. Entendiendo que, nuestro Padre celestial llam� al Mar Rojo: rojo, porque su
sangre expiatoria es roja en su Hijo Jesucristo, pero igualmente en cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de Israel y de las naciones, para �l lavar pecados con su misma vida siempre, vivida ya en la gloria angelical con su Hijo Jesucristo y con su Esp�ritu
Santo, bendici�ndote finalmente a ti con salvaci�n pertecta.
Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba su santo nombre fuegos junto con sus mandamientos eternos glorificados en cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de Israel y de familias de naciones antiguas y modernas, clavados a manos y pies de su Hijo Jesucristo,
sangrando profusamente, finalmente rompiendo la cortina del Lugar Sant�simo, entrando todos justificados, y su sangre santa sigue all�, como un continuo sacrificio eterno. Francamente, nuestro Padre celestial necesitaba a Ad�n y a Eva junto con sus hijos,
entrando en el Lugar Sant�simo con su Hijo Jesucristo clavado a manos y pies, entendiendo que, �l necesitaba trabajar con ellos con su perfecta voluntad, que solamente existe en la tierra como en el cielo arriba, cuando su santo nombre junto con sus
mandamientos es finalmente glorificado ante �l perpetuamente contigo.
Considerando que, nuestro Padre celestial solamente puede ejecutar su perfecta voluntad en su Lugar Sant�simo, as� como lo logr� inicialmente con Mois�s, cuando �l entraba en su presencia sant�sima, cada vez que era necesario hacerlo as�, porque �l
necesitaba dictarle a �l junto con todo Israel, cu�l era su voluntad perfecta en aquellos d�as, y as�, �l bendecirlos poderosamente con riquezas interminables siempre. Correctamente, nuestro Padre celestial necesitaba enriquecer a Israel en el desierto
de Sina�, porque cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de naciones antiguas y modernas, estaban muertas ya y pobres, sin jam�s conocer su riqueza por muchas generaciones, seguidamente, �l enriquec�a a Israel enteramente, su carne sagrada en ellos, finalmente
enriqueciendo cada riqueza para regresar a vivir nuevamente en Cana�n, postreramente justificados todos ellos infinitamente.
Verdaderamente, nuestro Padre celestial tom� a Mois�s junto con Israel antiguo y su santo nombre fuegos, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, para bautizarlos en el Mar Rojo, pero igualmente, otorgarles sus mandamientos escritos, como
su vida sant�sima en necesidad de vivirla en el desierto de Sina�, destruyendo finalmente serpientes venenosas de Satan�s, obteniendo grandes riquezas en Cana�n postreramente. Por lo tanto, fue importante para nuestro Padre celestial no solamente
trabajar con su perfecta voluntad en el Lugar Sant�simo del tabern�culo de reuni�n con Mois�s, y el sumo sacerdote una vez al a�o, pero igualmente con cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de Israel y de las naciones antiguas y modernas, expiando, juzgando y
cubriendo cada pecado con sangre expiatoria de corderos siempre.
Esto era algo, que nuestro Padre celestial siempre hizo con sus hijos, empezando con Abraham, y es que �l siempre se encontr� con ellos en el Lugar Sant�simo, porque cuando Isaac vivi� en Cana�n, entonces, Abraham ascendi� a la cruz del monte Sion,
descansando sobre el monte Moria, declar�ndolo: perfecto y santo con su �nico hijo Isaac, parado ante �l en perfecta santidad eterna. Adem�s, esto fue lo que nuestro Padre celestial hizo con los profetas en Israel hasta nacer el Mes�as de la hija virgen
de David con sus hermanos y hermanas, rescatados por �l mismo en el desierto de Sina� con Mois�s y con Israel antiguo, integr�ndose todos ellos en Isaac, accedieron el Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n con perfecta salvaci�n, conociendo amor
abundantemente siempre.
Considerando que, nuestro Padre celestial necesitaba a cada hijo suyo de Israel junto con naciones antiguas y modernas, entrando en el Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n perfectos y santos infinitamente, y �l trabajar con ellos, as� como �l hab�
a trabajado con Mois�s en el desierto, y con su Hijo Jesucristo con su presencia asombrosa ejecutando su voluntad perfecta en todo Cana�n cada d�a. Efectivamente, nuestro Padre celestial trabaj� con su Hijo Jesucristo en Israel, y siempre desde su Lugar
Sant�simo, llevando sus palabras vivas en necesidad de ser cumplidas en el coraz�n, mente, vida, fuerzas y alma de cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de Israel y de las naciones, conociendo que, �l necesitaba manifestar su amor infalible desde Cana�n hacia
la eternidad, enriqueciendo a sus hijos siempre postreramente.
Aqu� es cuando: Nuestro Padre celestial no solamente logr� introducirte a ti en su Lugar Sant�simo, clavado a manos y pies de su Hijo Jesucristo, ba�ado con su sangre expiatoria te recibi� a ti junto con tus amados, vecinos y amistades en perfecta
santidad eterna, pero igualmente, �l finalmente cumpli� su voluntad perfecta contigo, enriqueci�ndote diariamente con su amor asombroso siempre hacia la eternidad venidera. Esto significa, que nuestro Padre celestial perfectamente ejecuta su voluntad
perfecta contigo, as� como con Mois�s por el desierto de Sina� junto los profetas en Cana�n, hasta que el Mes�as vino de la hija virgen de David con sus hermanos y hermanas para destruir a Satan�s, pecados, familias brujas y el infierno, cumpliendo
finalmente su voluntad perfecta contigo en su Lugar Sant�simo, para siempre.
Incuestionablemente, nuestro Padre celestial trabajara contigo siempre en el Lugar Sant�simo, as� como inicialmente con Abraham, Mois�s, los profetas, los jueces y el Mes�as con sus ap�stoles en Israel, y as�, �l lograr su voluntad perfecta en tu pa�s,
enriqueci�ndote grandemente, enriqueciendo a todos en tu derredor, por amor a su reino venidero de amor y de riquezas interminables sobre la tierra entera postreramente. Adem�s, nuestro Padre celestial te enriquecer� para enriquecer su reino venidero de
amor eterno, bendiciendo a cada familia de las naciones, ya que, �l le dijo a Abraham: en Isaac, su semilla santa, que es su carne sin pecados, todas las familias serian enriquecidas no solamente las que tenemos en la tierra, pero igualmente de
generaciones venideras, incluyendo las que vivir�n nuevamente �ltimamente.
En otras palabras, nuestro Padre celestial ejecutara su voluntad perfecta cada d�a, est� establecida ya contigo en el Lugar Sant�simo para siempre, en la medida en que, �l ya te ha recibido a ti perfecto y santo, equipado para lograr su voluntad
perfecta no solamente con tus amados, vecinos y amistades, pero igualmente con familias de la tierra entera, incluyendo las que volver�n a vivir nuevamente. Visto que, nuestro Padre celestial necesita trabajar contigo desde su Lugar Sant�simo cada d�a en
la tierra entera, enriqueci�ndote a ti enormemente para enriquecer a otros igualmente de familias de las naciones, dado que, enriqueci�ndote a ti desde su Lugar Sant�simo junto con riquezas de Cana�n y del cielo arriba, entonces, �l estar� enriqueciendo
la tierra para su reino venidero de su amor eterno.
Por lo tanto, nuestro Padre celestial trabajar� contigo hoy, ejecutando su voluntad perfecta ya establecida en el Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n, en Israel, pero igualmente, estar� en tu pa�s contigo, en tu templo (iglesia, mezquita),
enriqueci�ndote a ti su sangre expiatoria, que ha destruido a Satan�s, pecados, muertes, brujer�as y el infierno ya, y t� goces de tu vida enriquecida, empezando hoy. Ahora, nuestro Padre celestial trabaja contigo junto con tus amados, vecinos y
amistades, porque �l ya ha establecido su perfecta voluntad en el Lugar Sant�simo para su reino venidero de amor, llenando a cada hombre, mujer, ni�o y ni�a con sus glorias infinitas: amando, sirviendo y exaltando su santo nombre con sus mandamientos
eternos, bendici�ndote con poderes interminables hasta que t� seas enriquecido enormemente.
En otras palabras, el reino de amor de nuestro Padre celestial para sus hijos, est� ya en la tierra con nosotros, cuando su Hijo Jesucristo entr� al Lugar Sant�simo perfecto y santo contigo, amados, vecinos y amistades, porque t� hab�as destruido a
Satan�s, pecados, muertes, familias brujas y el infierno, y as�, �l ejecutar su voluntad perfecta contigo siempre, enriqueciendo su reino hasta que llegue. Por lo tanto, nuestro Padre celestial te necesita a ti bautizado, invocando su santo nombre fuegos,
abandonando la carne pecadora con el esp�ritu de error por la carne sagrada y el Esp�ritu Santo, en donde �l obra con su perfecta voluntad desde el Lugar Sant�simo progresivamente, observ�ndote a ti como Isaac siempre, enriquecido enormemente, aunque t�
seas musulm�n, budista, tao�sta, hebreo, cristiano u otros.
Seriamente, nuestro Padre celestial trabaja contigo como Isaac en su Lugar Sant�simo, porque bautizado en agua, invocando su santo nombre fuegos, entonces, t� abandonaras la carne pecadora, en donde Satan�s con brujer�as vive enga��ndote, recibiendo la
carne de Isaac, en donde nuestro Padre celestial ha logrado ya su voluntad perfecta contigo, enriqueci�ndote grandemente, para enriquecer su reino de amor sobre la tierra entera finalmente. Y es realmente contigo enriquecido en el Lugar Sant�simo con
nuestro Padre celestial, que la tierra entera ser� enriquecida, porque t� eres con �l como Isaac siempre, porque el Padre conoce al Hijo e inversamente, por ende, �l obra contigo, como �l siempre ha obrado con su Hijo y con su Esp�ritu Santo,
enriqueciendo el cielo, pero ahora, su reino de amor es enriquecido contigo.
Ciertamente, el reino de amor eterno de nuestro Padre celestial ya est� con nosotros, emergiendo del Lugar Sant�simo contigo enriquecido grandemente por �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, bautiz�ndote en agua, invocando su santo nombre,
abandonaras la carne pecadora en donde Satan�s te enga�a progresivamente, para recibir la carne sagrada en donde �l logra su voluntad perfecta contigo en la tierra entera permanentemente. De otro modo, si t� continuamente fallas al bautizarte en agua,
invoc�ndolo a �l, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, entonces, t� jam�s conocer�s que t� ya has sido enriquecido con su perfecta voluntad del cielo arriba, enriqueci�ndote a ti cada d�a para siempre, cuando Satan�s desea verte
empobrecido hasta que �ltimamente mueras, perdido en la tierra.
Seriamente, Satan�s te necesita empobrecido, mientras est�s en su carne pecadora y en su esp�ritu de error, entonces, �l te enga�ara siempre sin misericordia alguna, sin embargo, bautiz�ndote en la ba�era hogare�a, invoc�ndolo a �l, como Dios Padre,
Dios Hijo y Dios Esp�ritu Santo, entonces, t� eres la carne de Isaac, en donde t� ya has sido enriquecido enormemente, para enriquecer la tierra entera siempre. Ciertamente, nuestro Padre celestial enriquecer� la tierra entera contigo, empezando en tu pa�
s, entendiendo que, t� eres con �l como Isaac en el Lugar Sant�simo, eternamente victorioso sobre Satan�s, pecados, muertes, enemigos, brujer�as del infierno, por ende, t� siempre enriquecer�s la tierra para su reino venidero de amor eterno, visti�ndote
a ti continuamente con oc�anos de amor, gozo, alegr�as junto con tus amados �ltimamente.
Esta es la vida gloriosa de nuestro Padre celestial, en la que t� naciste para vivirla en la tierra y en la gloria celestial igualmente, cuando t� llegues all�ciertamente, t� estar�s all� arriba en d�as venideros�contigo fiel a su altar de Abraham,
Isaac y Jacobo, orando en �l, en donde �l trabaj� con Abraham junto contigo, enriqueci�ndote con enormes riquezas hoy en d�a. Ahora, nuestro Padre celestial te necesita a ti fiel a su altar en el Lugar Sant�simo, porque es aqu�, desde donde �l siempre ha
logrado su voluntad perfecta con su Hijo Jesucristo, con su Esp�ritu Santo junto contigo, amados, vecinos y amistades, destruyendo obras de Satan�s junto con la muerte, estableciendo as� su reino de amor sobre la tierra finalmente contigo, eternamente
enriquecido para siempre.
En otras palabras, nuestro Padre celestial trabaja contigo en el Lugar Sant�simo no solamente porque �l ha destruido a Satan�s junto con la muerte y obras malvadas sobre la tierra entea, pero igualmente, �l hace su voluntad perfecta desde estos lugares
santos, entendiendo que, �l siempre ha reinado sobre el reino angelical desde all�, finalmente para reinar sobre toda la tierra contigo enriquecido enormemente �ltimamente. Ahora, nuestro Padre celestial reina sobre la gloria celestial y la tierra junto
con lugares celestiales, como el para�so, el coraz�n de la tierra y La Nueva Jerusal�n celestial, ciudad de mansiones, palacios y edificios pavimentados con calles de oro, llev�ndonos hacia jardines, parques, el r�o de vida y muchos lugares angelicales:
finalmente, descender� �l a Cana�n con sus amados, como contigo, ya enormemente enriquecido.
Entendiendo que, nuestro Padre celestial te ha recibido a ti junto con amados, vecinos y amistades en el Lugar Sant�simo, clavado a manos y pies de su Hijo Jesucristo, declar�ndote siempre justo, porque con su sangre expiatoria, salpicada sobre cosas
sant�simas, entonces, �l mismo continuamente te lava a ti diariamente hasta que su reino de amor finalmente aparezca sobre la tierra, brillando con riquezas asombrosas. Consecuentemente, nuestro Padre celestial necesitaba su sangre expiatoria, que es su
Hijo Jesucristo naciendo como Isaac del vientre est�ril de Sarah, sac�ndote del desierto de Sina� con salvaci�n eterna, por el bautismo del Mar Rojo, pero igualmente, renaci� contigo de la hija virgen de David, viviendo su vida de riquezas inagotables
bautizado del Jord�n, enriqueciendo as� su reino de amor eterno sobre la tierra infinitamente.
Como resultado, fue importante para nuestro Padre celestial, salpicar la sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo y llena de su preciosa vida eterna, que enriquece la gloria angelical con el Lugar Sant�simo, pero igualmente la Creaci�n entera, tocando la
tierra con asombrosos poderes, enriqueci�ndote a ti junto con amados, vecinos y amistades presentemente, al t� bautizarte en agua, invocando su santo nombre fuegos. Definitivamente, fue importante para nuestro Padre celestial tener su Sinagoga de Jerusal�
n con su Lugar Sant�simo, salpicada con la sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo, as� como su preciosa y gloriosa vida enriqueciendo la gloria celestial continuamente, pero igualmente la tierra para su reino de amor eterno y de riquezas interminables,
establecida ya en Cana�n, para sus hijos vivir, as� como �l vive siempre gloriosamente enriquecido.
Por lo tanto, nuestro Padre celestial necesitaba su continuo sacrificio, establecido siempre en el Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n, salpicada con su sangre expiatoria de vida, quitando pecados, tinieblas y maldades para que su voluntad
perfecta sea contigo, amados, vecinos y amistades, enriqueciendo la tierra entera, enriqueci�ndola a�n m�s que el cielo arriba, y �ngeles desciendan a vivir con nosotros finalmente eternamente enriquecidos. Ahora, el reino angelical descender� con
nuestro Padre celestial, porque ellos necesitan manifestarle amor a �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo en Cana�n, comprendiendo que, es �nicamente en tierra santa, que �l te conocer� all�: am�ndolo a �l una eternidad entera, as� como �l siempre
te amo a ti con su roca de salvaci�n, porque ser� parte de ti perpetuamente ya bautizado en agua.
Categ�ricamente, bautizado ya, entonces, t� renacer�s en Cana�n, tierra santa, en donde el pecado no existi� jam�s, adem�s, t� renacer�s de su carne sagrada y de su sangre expiatoria de vida eterna, en donde no hay pecado tampoco, entonces, finalmente �
l te ve a ti: am�ndolo a �l, as� como �l es amado siempre por su Hijo Jesucristo y por su Esp�ritu Santo en la eternidad. Ciertamente, Satan�s no quiso ver jam�s la sangre expiatoria de nuestro Padre celestial, que es Isaac, como su Hijo Jesucristo,
finalmente salpic�ndola sobre Israel y sobre naciones antiguas y modernas en el Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n, en Cana�n, para �l siempre tenerla lavando a sus hijos en las familias, prepar�ndolos a todos para su reino venidero de amor
sobre la humanidad entera finalmente.
Realmente, nuestro Padre celestial te necesita bautizado, porque bautiz�ndote t� ya en agua, entonces, t� estar�s parado con �l en su Lugar Sant�simo, en donde el pecado no existi� jam�s, visti�ndote a ti con riquezas cotidianas, que no solamente te
enriquecer�n a ti, pero igualmente, a tus amados, vecinos y amistades, porque �l seriamente necesita enriquecer la tierra entera contigo para su reino venidero de amor. Adem�s, nuestro Padre celestial estar� haciendo su voluntad perfecta contigo
permanentemente, porque su sangre expiatoria estar� salpicada sobre sus cosas sant�simas contigo, tus amados, vecinos y amistades, lav�ndote diariamente de problemas, esp�ritus inmundos, errores, brujer�as (dado que Satan�s usa brujer�as para atacarte a
ti siempre), y as�, t� crezcas en sus riquezas cotidianas progresivamente, emergiendo del Lugar Sant�simo hacia ti en tu pa�s cada d�a.
Realmente, ser� siempre la sangre expiatoria de nuestro Padre celestial, salpicada toda ella sobre sus cosas sant�simas contigo y los dem�s alrededor de ti, limpiando todo lo que te pertenece, amados, vecinos y amistades, que las brujer�as cotidianas
que Satan�s usa sobre ti fallen siempre, porque su sangre expiatoria es todopoderosa actualmente, as� como inicialmente salpicada por �l sobre ti en su Lugar Sant�simo. Comprobadamente, Satan�s no quer�a ver la sangre expiatoria de nuestro Padre
celestial salpicada sobre ti, amados, vecinos y amistades, porque �l nunca logr� detener a nuestro Se�or Jesucristo, salpic�ndola dentro del Lugar Sant�simo y, desde entonces ac�, �l bloquea siempre con familias brujas la celebraci�n del S�bado por
familias Israelitas y Jud�as, y as�, jam�s ninguno sea limpiado de tinieblas en la tierra entera.
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