On Sat, 12 Feb 2022 00:03:37 -0800 (PST), valarezo <
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Que bo est� o rabo do porco.
S�bado, 12 de Febrero, 2022 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoam�rica
(Cartas del cielo son escritas por Iv�n Valarezo)
Hoy: T� eres ISAAC en el LUGAR SANT�SIMO con nuestro Padre celestial: logrando su voluntad perfecta contigo en tu pa�s permanentemente:
Divinamente, nuestro Padre celestial llam� a Mois�s junto con Aar�n a acercarse a Fara�n, porque �l hab�a decidido liberar a toda la casa de Israel del cautiverio egipcio, para que salgan hacia la tierra prometida a vivir all� con �l y con sus hijos,
viviendo una vida todopoderosa en su dulce hogar, que es Cana�n, goz�ndola una eternidad entera con �l, eternamente enriquecidos. Ahora, nuestro Padre celestial necesitaba a Fara�n conociendo, que �l hab�a descendido del cielo arriba para llevarse a sus
hijos a su dulce hogar, honrando su santo nombre fuegos, atacado por Lucifer y un tercio de huestes angelicales, y que sus hijos hab�an nacido de su imagen y de su alma sant�sima para amar, servir y exaltarlo grandemente en la tierra entera, empezando en
Cana�n.
Sin embargo, si Fara�n les pide hacer una se�al, para ver si su Dios los hab�a enviado, les dec�a el Se�or, entonces, saquen la vara de Aar�n delante de �l para que instant�neamente se torne en una serpiente, asust�ndolo a �l, vi�ndola, para que
finalmente �l entienda, que el Dios de Israel est� con ustedes, envi�ndolos para liberar a sus hijos del cautiverio inmediatamente. Ahora, este evento fue importante para nuestro Padre celestial ante Fara�n, al tener �l a Mois�s, manifestando el milagro
ante los oficiales egipcios de convertir la vara de Aar�n en una serpiente, porque �l necesitaba lidiar con la serpiente antigua del para�so para liberar a sus hijos de Egipto, derrotando poderes de la serpiente deteni�ndolos en el cautiverio, por m�s de
cuatrocientos a�os ya.
Sin embargo, despu�s que nuestro Padre celestial tuvo a Mois�s desplegando aquel milagro ante Fara�n y sus oficiales, entonces, ellos entendieron que Dios estaba con ellos ya listo para llevarlos a casa, pero Satan�s no pensaba dejarlos ir aun, llamando
magos, brujos y sabios para hacer el mismo milagro ante Fara�n y Mois�s, destruyendo la obra de Dios, lograda por �l mismo aquel d�a. Inmediatamente, magos, agoreros y sabios lograron hacer el mismo milagro que Mois�s y Aar�n hab�an logrado ante
oficiales egipcios con su vara, torn�ndola en una serpiente lista para morderlos a ellos, y as�, Fara�n deje ir a Israel a su casa, en Cana�n, no obstante, milagrosamente la vara de Aar�n devor� aquellas serpientes, que varas de egipcios ilusionistas,
encantadores y sabios hab�an logrado tambi�n.
Este evento fue muy importante para nuestro Padre celestial, al tener la vara de Aar�n convirti�ndose en una serpiente, devor�ndose serpientes de ilusionistas, magos y sabios de Fara�n, que ellos hab�an manifestado para destruir el gran milagro que la
vara de Aar�n hab�a manifestado, torn�ndose en una serpiente que empez� la liberaci�n total de Israel antiguo del cautiverio egipcio para la eternidad venidera. Entendiendo que, fue Eva enga�ada por la serpiente del Jard�n del Ed�n al comer del fruto
prohibido, del �rbol de la ciencia del bien y del mal, que los tuvo a ambos de ellos junto con sus hijos removidos del para�so para vivir en la tierra, por ende, necesitaba ser una serpiente del Se�or logrando que todos ellos regresen enteramente al para�
so, en Cana�n, finalmente.
Es decir, que tambi�n nuestro Padre celestial necesitaba empezar la liberaci�n de toda la casa de Israel del cautiverio egipcio con una serpiente, que Aar�n logr� producir con su vara para destruir serpientes de magos, agoreros y sabios de Fara�n que
ellos manifestaron tambi�n en aquel d�a, y as�, continuar atacando y destruyendo la obra de nuestro Padre celestial sobre toda la tierra entera. Entendiendo que, para nuestro Padre celestial liberar a Israel antiguo con Mois�s del cautiverio egipcio,
entonces, �l necesitaba destruir poderes de Satan�s en sus serpientes para atacar a sus hijos, como Ad�n y Eva en el para�so e hijos en la tierra entera, para �l finalmente destruir a Satan�s y sus serpientes en el desierto de Sina�, para salvaci�n
eterna de todos mundialmente para siempre.
Adem�s, nuestro Padre celestial necesitaba destruir a Satan�s y a sus serpientes con su carne sin pecados y con su sangre expiatoria, que su Hijo Jesucristo hab�a introducido en Cana�n, naciendo del vientre est�ril de Sarah como Isaac, por el Esp�ritu
Santo, y as�, �l mismo tener a Mois�s junto con Israel antiguo destruyendo finalmente cada serpiente camino hacia Cana�n, removiendo todo pecado postreramente. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba, como ya sabemos, tener a Israel antiguo junto
con Mois�s, endulzando aguas amargas de Mara con el �rbol yaciendo cerca de �l, que solamente �l levantar�a, inmediatamente lanz�ndolo en Mara, endulzando aguas de naciones antiguas y modernas, convirti�ndose as� en Isaac todos ellos enteramente,
finalmente destruyeron serpientes del desierto antes de entrar a Cana�n infinitamente victoriosos sobre todo pecado.
Definitivamente, nuestro Padre celestial necesitaba destruir a Satan�s y a sus serpientes no solamente en el cautiverio egipcio con Israel antiguo, pero igualmente por el desierto de Sina� con el bautismo del Mar Rojo, y con sus hijos bautizados en agua
en Israel y en naciones antiguas y modernas, entonces finalmente destruir serpientes venenosas nuevamente sobre postes del infierno victoriosos todos ellos sobre Satan�s finalmente. Adem�s, nuestro Padre celestial no solamente necesitaba entrar en el
desierto con el bautismo en agua del Mar Rojo victorioso sobre serpientes en el cautiverio egipcio, pero igualmente en todo el desierto de Sina�, porque Israel antiguo junto con familias de las naciones, renacer�an como Isaac en el desierto, destruyendo
nuevamente serpientes venenosas al descender al coraz�n de la tierra, victoriosos sobre toda serpiente sat�nica.
Considerando que, nuestro Padre celestial necesitaba derrotar a serpientes de Satan�s en familias de naciones antiguas y modernas, empezando con Israel, descendiendo al coraz�n de la tierra, finalmente sobre postes del infierno victoriosos todos ellos
sobre ellas eternamente, porque su Hijo Jesucristo las destruir�a igualmente a todas en Cana�n, y la vida eterna sea posible para sus hijos entrando al Lugar Sant�simo sin pecado alguno. Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba a cada hijo suyo
de Israel y de familias de las naciones no solamente mordidos por serpientes del desierto de Sina�, al ser uno con Isaac, abandonando el desierto eternamente victoriosos sobre todo pecado para descender a postes del infierno; pero igualmente, destruirlas
todas ellas en Cana�n con su Hijo Jesucristo clavado a sus hijos entrando al Lugar Sant�simo.
Visto que, cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de Israel y de familias de naciones antiguas y modernas necesitaban cumplir con Los Diez Mandamientos de Israel y de Mois�s, glorificando as� su santo nombre fuegos en el Lugar Sant�simo con nuestro Padre
celestial eternamente complacido con toda verdad y justicia, para empezar su nuevo reino de su amor sin pecado alguno, en la eternidad venidera. Seriamente, sus hijos necesitaban regresar al lugar que Ad�n y Eva hab�an abandonado en el para�so, pero
regresar eternamente victoriosos sobre Satan�s, pecados, maldiciones, serpientes, la muerte y el infierno, porque nuestro Padre celestial empezar�a su nuevo reino de amor eterno, en donde sus mandamientos santos junto con su nombre todopoderoso jam�s hab�
an sido ofendidos, por Lucifer ni por sus hijos en la eternidad.
Evidentemente, Ad�n y Eva abandonaron el para�so, porque ambos fueron mordidos por el fruto prohibido, que la serpiente causo que comiesen con sus hijos, abandonado as� instant�neamente la vida eterna de nuestro Padre celestial, ya entregada a ellos con
su Esp�ritu Santo, por ello, para regresar a la gloria angelical, como el para�so, entonces, ellos necesitaban ser mordidos por serpientes de bronce, sin veneno alguno. Verdaderamente, fue importante para nuestro Padre celestial tener a cada hijo suyo de
Israel y de las naciones antiguas y modernas clavados a los pies y manos de su Hijo Jesucristo, ya que es ser mordidos por serpientes de bronce a sus manos y pies, entrando al Lugar Sant�simo finalmente para ver al Padre en el Tercer D�a: y con cada uno
enriquecido con salvaci�n perfecta.
Por consiguiente, nuestro Padre celestial necesitaba tener a su Hijo Jesucristo clavado a su cruz, porque es su carne sin pecados, emanando de �l, como la carne sagrada nacida del vientre est�ril de Sarah como Isaac, por poderes del Esp�ritu Santo, para
ser Israel que necesitaba nacer en el cautiverio egipcio, recogiendo cada pecado del mundo entero para llevarlos al bautismo del Mar Rojo. Indiscutiblemente, la cruz es semilla santa de nuestro Padre celestial nacida del vientre est�ril de Sarah para
liberar a sus hijos de Egipto, comi�ndose serpientes de magos, agoreros y sabios manifest�ndose ante Fara�n y Mois�s, empero, Aar�n y su vara, como serpiente del Se�or las devor�, liberando a Israel antiguo de cautiverios, incluyendo cautiverios del
desierto, postes del infierno, entrando al Lugar Sant�simo eternamente justificados.
Es decir, tambi�n que al nuestro Padre celestial poder destruir cada serpiente que magos, agoreros y sabios lograban manifestar ante Fara�n y Mois�s para hacer que Israel antiguo contin�e en cautividad, entonces, la vara de Aar�n, como serpiente del Se�
or se las comi� enteramente finalmente, para que Mois�s lleve a Israel al bautismo en agua del Mar Rojo, para ver vida nuevamente en Cana�n postreramente. Adem�s, nuestro Padre celestial destruir�a finalmente el reino de tinieblas de Satan�s, reteniendo
a todo Israel en cautiverio del Valle de los huesos secos, sin ver vida por siglos, y esto es destruir a Satan�s y sus tinieblas con su Hijo Jesucristo clavado sobre la cruz del monte Sion: comiendo serpientes venenosas nuevamente con la vara de Aar�n,
trag�ndoselas completamente con pecados del mundo entero.
Es decir, tambi�n que cuando nuestro Padre celestial tuvo la vara de Aar�n, torn�ndose en una serpiente para comerse serpientes de Satan�s, que sus magos, agoreros y sabios pod�an manifestar ante �l y Mois�s, entonces, Mois�s pod�a llevar libremente a
la casa de Israel al bautismo del Mar Rojo, que seguidamente tomar�a tres d�as de camino para llegar a Cana�n, liberados del mal �ltimamente. Ciertamente, cuando nuestro Padre celestial clavar�a finalmente a su Hijo Jesucristo sobre la cruz del monte de
Jerusal�n, entonces, la vara de Aar�n se comer�a nuevamente serpientes de agoreros, magos y sabios, reteniendo a Israel antiguo en el Valle de los huesos secos, entonces, en el Tercer D�a ellos vieron al Padre en el Lugar Sant�simo, liberados todos
finalmente de serpientes venenosas, en Cana�n.
Verdaderamente, aqu� nuestro Padre celestial te libero a ti junto con tus amados, vecinos y amistades de cada veneno de serpientes, v�boras y escorpiones, admiti�ndote a ti en su Lugar Sant�simo, clavado a manos y pies de su Hijo Jesucristo, convirti�
ndose todo tu ser misericordiosamente en Isaac, pero ahora, eternamente enriquecido, porque riquezas legalmente te pertenecen a ti, enriqueciendo a tu pa�s poderosamente siempre. Ciertamente, este es el Tercer D�a, que nuestro Padre celestial buscaba
conquistar en Cana�n con Israel antiguo y Mois�s, porque con nuestro Se�or Jesucristo clavado sobre la cruz del monte Sion a manos y pies de sus hermanos y hermanas de naciones antiguas y modernas, adem�s de Israel enteramente, entonces todos encontraron
finalmente perfecta liberaci�n del pecado con el Padre, en el Lugar Sant�simo.
Por lo contrario, riquezas de nuestro Padre celestial, entregadas ya a ti junto con las de Cana�n y de la tierra entera t� fallar�as siempre al conocerlas, porque �l cre� cielos y tierra y con riquezas interminables para gozarlas contigo, por ende,
riquezas vienen a ti, pero jam�s hacia Satan�s y sus �ngeles ca�dos, enriqueciendo as� toda vida siempre al honrar su santo nombre fuegos. Este es el Tercer D�a, cuando nuestro Padre celestial recibi� a sus hijos de naciones antiguas y modernas, perdidos
en el pecado del infierno tormentoso, que nadie pod�a jam�s liberarlos, pero cuando Mois�s lleg� con Aar�n y su vara, que es la cruz con el Mes�as clavado a manos y pies de sus hermanos y hermanas, entonces, ellos se hicieron ciudadanos del nuevo reino
angelical.
Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos de Israel y de naciones antiguas y modernas clavados todos a manos y pies de su Hijo Jesucristo, porque �l sanar�a heridas de su Hijo amado, heridas profundas causadas por soldados romanos,
reconociendo que, su rostro sant�simo fue desfigurado, por nosotros comer del fruto prohibido, finalmente san�ndonos a todos del pecado con su Hijo san� ya perpetuamente. Esta sanidad, que nuestro Padre celestial necesitaba conducir en cada hijo suyo de
Israel y de familias de las naciones, era muy importante, y que necesitaba ser llevada a cabo en la entrada de la Sinagoga de Jerusal�n, y su sangre sanadora salpic�ndola sobre la cortina separando lugares santos del Lugar Sant�simo, recibi�ndolos as�
finalmente a todos nosotros perfectos en su presencia sant�sima, para siempre.
Este es el d�a, cuando nuestro Padre celestial recibi� a su Hijo Jesucristo perfecto y santo con Ad�n y Eva junto con cada hijo nacido de Israel y de naciones antiguas y modernas, sanos todos de heridas causadas por serpientes venenosas en el para�so,
en el cautiverio egipcio, por el desierto de Sina�, puertas del infierno y finalmente en Cana�n, para vivir eternamente enriquecidos postreramente. Definitivamente, Mois�s junto con la vara de Aar�n tornada en serpiente del Se�or, destruy� no solamente
serpiente de Satan�s manifest�ndose ante Fara�n y sus oficiales, pero igualmente por el desierto, el Valle de los huesos secos, postes del infierno, finalmente destruy�ndolas todas con su Hijo Jesucristo mordido por serpientes de bronce sobre la cruz,
entrando con sus hermanos y hermanas al Lugar Sant�simo, eternamente justificados.
Tempranamente, nuestro Padre celestial recibi� a su Hijo Jesucristo, clav�ndolo a la vara de Aar�n, como la cruz del monte Sion, ba�ado en su sangre expiatoria, que hab�a derrotado serpientes sat�nicas en la tierra y en su mismo coraz�n, finalmente
entrando con sus hermanos y hermanas al Lugar Sant�simo con manos y pies ensangrentados, declarados perfectos, santos y eternamente enriquecidos, enriqueciendo la tierra enteramente siempre. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba ver a su Hijo
Jesucristo ba�ado con su sangre expiatoria, que hab�a derrotado a Satan�s, �ngeles ca�dos, la muerte y el infierno, incluyendo la tierra entera, empezando as� su nuevo reino angelical en su nueva tierra con sus hijos salpicados con su sangre expiatoria
en sus manos y pies, listos para conquistar nuevas riquezas, glorias y poderes nunca antes vistos.
Entendiendo que, as� es como nuestro Padre celestial no solamente sanar�a a su Hijo Jesucristo de heridas producidas por romanos (serpientes de bronce), pero igualmente a cada hijo suyo de Israel y de naciones antiguas y modernas, clav�ndolos al madero
de Aar�n en su Lugar Sant�simo, continuando as� siempre limpiando, purificando y santificando progresivamente para alcanzar nuevas riquezas, glorias y poderes en toda una vida. Ciertamente, nuestro Padre celestial tuvo a su Sinagoga de Jerusal�n con la
cortina del Lugar Sant�simo rota de arriba hacia abajo, por poderes sanadores de su sangre expiatoria y llena de su vida eterna setenta a�os sab�ticos establecida en tu naci�n con familias israel�s y jud�as, para continuar finalmente limpiando,
purificando y santificando a sus hijos en sus d�as, alcanzando siempre nuevas riquezas contigo progresivamente.
Es decir, tambi�n que nuestro Padre celestial tuvo que transferir toda su Sinagoga de Jerusal�n con la cortina del Lugar Sant�simo, rota en el suelo, hacia las naciones de toda la tierra, porque su vida eterna llena de su vida victoriosa puede seguir
lavando a cada hombre, mujer, ni�o y ni�a bautizado ya en agua, invocando su santo nombre perfecta santidad para salvaci�n eterna finalmente. Adem�s, nuestro Padre celestial te necesitaba a ti no solamente conociendo que t� ya hab�as sido declarado santo
y perfecto, limpio de poderes destructivos del pecado, pero igualmente, para que t� sepas, que �l ya te ha enriquecido, y as�, t� enriquezcas a tus amados junto con vecinos y amistades, enriqueciendo la tierra entera para destruir artima�as sat�nicas
hasta que su reino venga postreramente.
Visto que, este es el �nico camino posible, en el cual nuestro Padre celestial te puede enriquecer no solamente con tu familia y amados, vecinos y amistades, pero igualmente, �l manifestara riquezas, glorias y poderes, que �l ya ha derramado sobre Isaac,
que ser� t� hoy en d�a bautizado ya en agua, reemplazando cosas antiguas por nuevas, y toda riqueza vengan hacia ti siempre. Verdaderamente, cosas antiguas pasaran, abriendo camino para nuevas, reemplaz�ndolas en la tierra enteramente, porque nuestro
Padre celestial ha declarado riquezas, glorias y poderes interminables, para manifestarse en familias de todas las naciones, y as�, todos ellos conozcan amor, paz, prosperidad y alegr�as toda una eternidad, porque su nueva tierra es su reino de amor,
riquezas y de dulzuras sin fin para sus hijos eternamente.
Sinceramente, nuestro Padre celestial estar� siempre hablando de ti junto con tus amados, vecinos y amistades de naciones antiguas y modernas, porque todos ellos han entrado enteramente a su Lugar Sant�simo, para estar con �l ya perpetuamente liberados
del pecado, viviendo en su carne sagrada y en su Esp�ritu Santo como Isaac, conociendo riquezas continuamente hasta que la tierra entera sea enriquecida por ti. Realmente, nuestro Padre celestial te ve a ti perfecto y santo, as� como �l lo es digno de
recibir riquezas cotidianas en tu pa�s junto con tus amados, porque t� estar�s siempre ante �l como Isaac, complaci�ndolo como siempre en la eternidad, sin fallarle a �l jam�s en sus palabras vivas, sus santos mandamientos de Israel y de Mois�s, y en su
santo nombre fuegos.
Ciertamente, semilla santa de nuestro Padre celestial nacida del vientre est�ril es Isaac, por el Esp�ritu Santo, para ser Israel enteramente, pero t� tambi�n lo seas santo ante �l en su Lugar Sant�simo siempre, porque recibiendo a su Hijo Jesucristo
clavado sobre su cruz, entonces, �l mismo te recibi� a ti como Isaac perfecto y santo ante �l en Cana�n y en la tierra enteramente. Realmente, nuestro Padre celestial recibi� a Ad�n junto con Eva y sus hijos de naciones antiguas y modernas, clav�ndooslo
a su Hijo Jesucristo entonces derrot� a Satan�s, la muerte, brujer�as y el infierno, logrando que el pecado jam�s te influya, porque jam�s toc� su carne sagrada, su sangre expiatoria ni su Esp�ritu Santo, por ende, t� eres Isaac siempre perfecto y santo
una eternidad entera.
Adem�s, es solamente en su semilla santa, que es su Hijo amado, Jesucristo nacido como Isaac del vientre est�ril de Sarah, pero igualmente de la hija virgen de David, y en ambos casos del Esp�ritu Santo, reconoci�ndote a ti instant�neamente, como
siempre te ha conocido en su imagen y en su alma sant�sima en la eternidad, enriqueci�ndote progresivamente, hasta enriquecer la tierra entera contigo infinitamente. Inicialmente, nuestro Padre celestial cre� cielos y tierra junto con sus cosas en ellos,
colocando a Ad�n en la tierra, para ver como �l nombrar�a sus cosas creadas por sus palabras vivas, y como �l las nombra a cada una de ellas entonces es el nombre que tienen hasta hoy�pues esta es riqueza creada, entregada a Ad�n, pero igualmente a ti
hoy como Isaac.
Bien, esto es exactamente lo que nuestro Padre celestial ha hecho con Isaac, al tener �l a sus hermanos y hermanas de naciones antiguas y modernas clavados todos ellos a sus manos y pies, entrando al Lugar Sant�simo, seguidamente, declar�ndolos a todos
perfectos y santos ante �l, pero igualmente, �l otorg�, riquezas conquistadas por �l con Isaac, enriqueci�ndote a ti cada d�a ante �l siempre. Esta riqueza, que nuestro Padre celestial ha conquistado junto con su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo en
Cana�n, por poderes de rituales y ceremonias perfectas del Juramento a Isaac, poderes mayores que la tierra entera, sin fallarte a ti jam�s, entonces fue as� para t� gozarlas en la carne sagrada, hablando palabras vivas, que es su misma voz siempre
contigo, leyendo su Biblia permanentemente.
En otras palabras, t� necesitas hablar palabras vivas de nuestro Padre celestial, escritas en su Biblia, que �l personalmente les habl� a Mois�s y a sus profetas junto con el Mes�as y los ap�stoles, hablando de poderes mayores que la voz de Satan�s, �
ngeles ca�dos, la muerte y familias brujas siempre hablando en tu contra, satur�ndote a ti con tinieblas hasta que mueras, eternamente derrotado. Ciertamente, esta riqueza, que nuestro Padre celestial te ha entregado a ti junto con tus amados, vecinos y
amistades en tu pa�s, desciende del cielo arriba, enriqueciendo tu diario vivir junto con lo que te pertenece a ti y a tus conciudadanos, porque contigo, �l enriquecer� a todos en tu derredor, sea que los conozcas o no hasta que la tierra sea enriquecida
enteramente.
Ciertamente, cosas poderosas te suceder�n a ti junto con tus amados, vecinos y amistades, bautizado en agua entonces t� vestir�s la carne sagrada y lleno del Esp�ritu Santo en el Lugar Sant�simo estar�s ante nuestro Padre celestial, que su voz, as� como
la Biblia lo es, t� la hablaras, bendiciendo a mucha gente cada d�a, logrando que su voluntad perfecta sea en ellos siempre. Efectivamente, nuestro Padre celestial le aseguraba a Abraham que en Isaac las familias ser�n benditas, y esto es riqueza,
entregada a Isaac en la carne sagrada, pero igualmente riquezas conquistadas por �l con la carne sagrada de su Hijo Jesucristo, derramando su sangre expiatoria sobre la cruz del monte Sion, enriqueci�ndote a ti finalmente hasta enriquecer la tierra
entera contigo, observando a su reino venir.
Esta cruz sobre el monte de Jerusal�n, eres t�, clavado a manos y pies de nuestro Se�or Jesucristo, en Cana�n, recibido ya en el Lugar Sant�simo por nuestro Padre celestial, contempl�ndote por siempre santo y perfecto, as� como �l lo es en la eternidad,
pero igualmente, te ha entregado riquezas del cielo arriba junto con riquezas de Cana�n y de la tierra entera, progresivamente siempre. En otras palabras, t� eres Isaac, que nuestro Padre celestial ha recibido ya en el Lugar Sant�simo, clavado a su cruz
y con su sangre expiatoria de vida eterna, que ha destruido a Satan�s, �ngeles ca�dos, maldiciones, pobreza, enfermedades, la muerte, brujer�as, el infierno, conquistando la tierra enteramente, observ�ndote a ti perfecto y santo con sus riquezas cada d�a
hasta ver su reino llegar pronto.
As� es como, nuestro Padre celestial te ve a ti en la eternidad, empezando en su Lugar Sant�simo, porque entrando t� en su presencia sant�sima, entonces, fuiste aceptado, as� como Isaac, que es su Hijo Jesucristo, derrotando a Satan�s, pecados, muertes
y el infierno perpetuamente en su carne y en su sangre expiatoria, por ello, lo creado por �l es tuyo hoy y siempre. Verdaderamente, no le importa jam�s a nuestro Padre celestial si t� eres musulm�n, hind�, budista, shinto, isl�mico, hebreo, cristiano o
de alguna otra fe, por su gracia, �l te ve a ti perfecto y santo, as� como Isaac es su Hijo Jesucristo en el Lugar Sant�simo hoy, que �l puede ahora lograr su perfecta voluntad contigo en toda la tierra sin pecado alguno siempre.
Presentemente, bautizado ya entonces t� habr�s abandonado la carne pecadora con el esp�ritu de error por la carne de Isaac y el Esp�ritu Santo nacido de la hija virgen de David, seguidamente, bautiz�ndose �l en el Jord�n por Juan, entonces te dio su
nacimiento virgen, derrotando a Satan�s, brujer�as, la muerte, el infierno, y finalmente t� vivas diariamente con riquezas conquistadas ya por ti siempre. Francamente, nuestro Padre celestial te ve a ti junto con tus amados, vecinos y amistades como
Isaac, porque �l fue clavado a tus manos y pies, sinti�ndote �l a ti siempre en su Lugar Sant�simo victorioso sobre Satan�s, pecados, esp�ritus inmundos, maldiciones, brujer�as, muertes, holocaustos y el infierno, y finalmente t� vivas abundantes
riquezas diariamente ya conquistadas en la tierra entera en tu pa�s.
Esto es correcto. T� eres Isaac, recibido ya en su Lugar Sant�simo, saliendo de nuestro Padre celestial, naci� inicialmente del vientre est�ril de Sarah, por su Esp�ritu, para ser Israel enteramente, pero ahora t� has renacido del coraz�n de la tierra
con su cuerpo glorificado como Isaac, pero renaciendo de la hija virgen de David, par�ndote ante �l eternamente enriquecido en tu pa�s, para bendecirte abundantemente siempre. Ciertamente, t� necesitas entender que nuestro Padre celestial logra su
voluntad perfecta contigo ya bautizado, por ello, t� eres su semilla santa, carne de Isaac y sangre expiatoria, en donde �l trabaja contigo en su Sinagoga de Jerusal�n y en su Lugar Sant�simo en tu naci�n, bendiciendo, enriqueciendo y empoder�ndote a ti
en tu hogar: definitivamente, �l �nicamente trabaja contigo en la carne sin pecados.
Permanentemente, nuestro Padre celestial te ve a ti en su Lugar Sant�simo, porque t� eres perfecto y santo, as� como �l en la gloria angelical y en la tierra entera, porque bautizado ya en agua, invoc�ndolo a �l, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y
Dios de Jacobo, entonces, su voluntad perfecta estar� siempre contigo, enriqueciendo a todos en tu derredor, sin fallarte jam�s. Otra vez, nuestro Padre celestial solamente trabaja contigo bautizado ya en agua en su Lugar Sant�simo, y esto es verdad cada
d�a, porque fue en �l, en donde �l derrot� a Satan�s, pecados, maldiciones, enfermedades, pobreza, muertes en el infierno, y as�, t� vivas enriquecido, as� como �l junto con su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo en tu pa�s natal hoy en d�a.
Entendiendo que, nuestro Padre celestial te ha recibido ya en su Lugar Sant�simo, su dulce hogar, en Cana�n, porque clavado ya a su Hijo Jesucristo entonces �l ve su carne sin pecados en ti junto con su sangre expiatoria en tus manos y pies, haci�ndote
perfecto y santo, as� como �l eternamente, pero igualmente, enriquecido, as� como �l lo ser� contigo siempre en la eternidad. Consiguientemente, para nuestro Padre celestial t� ya eres Isaac siempre en tu pa�s, porque t� has entrado en su Lugar Sant�simo
con tus antepasados y con los que nacer�n en generaciones futuras, bendici�ndote a ti diariamente con riquezas del cielo arriba, en Cana�n y en la tierra entera igualmente, logrando finalmente su voluntad perfecta contigo como Isaac, desde su Lugar Sant�
simo toda una vida entera.
Hoy, t� junto con nuestro Padre celestial y su Esp�ritu Santo est�s en su Lugar Sant�simo, acept�ndote a ti siempre, as� como su Hijo Jesucristo eternamente enriquecido, honrando y glorificando sus mandamientos santos de Israel y de Mois�s, otorg�ndole
glorias, poderes y riquezas a su santo nombre fuegos en familias de naciones de la tierra entera, para ver a su reino de amor llegar postreramente. Es decir, tambi�n que t� eres musulm�n, hind�, budista, shinto, isl�mico, hebreo, cristiano o de otra fe,
pero nuestro Padre celestial estar� siempre contigo como Isaac junto con su Esp�ritu Santo lleno de vida eterna, bendiciones, poderes, riquezas y glorias para t� gozarlas en tu hogar con tus amados, vecinos y amistades, enriqueciendo la tierra
enteramente siempre, y su reino de amor venga �ltimamente.
Por lo tanto, nuestro Padre celestial puede realmente ejecutar su voluntad perfecta contigo ahora mismo, porque t� eres Isaac ante �l y su Esp�ritu Santo lleno de bendiciones, riquezas, poderes y glorias para ser gozadas por ti junto con tus amados,
vecinos y amistades, tocando as� familias, que t� quiz� jam�s conozcas, pero ser�n bendecidas, aun as�, y su voluntad perfecta ser� con ellos siempre. Ciertamente, fue importante para nuestro Padre celestial descender con su tabern�culo de reuni�n y su
Lugar Sant�simo en el desierto de Sina�, busc�ndote a ti junto con tus amados, vecinos y amistades del mundo entero, para ser uno con Isaac, regresando as� a �l en su coraz�n sant�simo, eternamente enriquecido como Isaac, para ejecutar su voluntad
perfecta contigo en tu pa�s siempre, y progresivamente.
Ahora, nuestro Padre celestial tuvo que buscarte a ti junto con tus amados por el desierto de Sina�, para liberarte a ti del pecado y del infierno tormentoso, entrando a su Sinagoga de Jerusal�n y su Lugar Sant�simo eternamente enriquecido, como Isaac
lo es eternamente enriquecido ante �l y su Esp�ritu Santo, y as�, �l lograr su perfecta voluntad contigo en toda la tierra continuamente. En otras palabras, nuestro Padre celestial trabajo con su Hijo Jesucristo como la carne sagrada de Isaac, su sangre
expiatoria y con su Esp�ritu Santo en Cana�n, ejecutando su voluntad perfecta contigo y con tus amados al destruir a Satan�s, brujer�as, maldiciones, holocaustos, muertes del infierno, finalmente conquistando la tierra para su reino venidero,
directamente desde su Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n.
Esta es la verdad: Nuestro Padre celestial ha ejecutado su voluntad perfecta como en la gloria celestial con sus huestes angelicales en Cana�n con su Hijo Jesucristo junto con familias israelitas y jud�as, bendiciendo a cada hombre, mujer, ni�o y ni�a
de naciones antiguas y modernas en su Lugar Sant�simo, y as�, todos ellos vivan nuevamente en sus pa�ses, enriquecidos diariamente siempre por �l. Realmente, nuestro Padre celestial solamente trabaja en la Sinagoga de Jerusal�n y su Lugar Sant�simo con
su Hijo Jesucristo y con su Esp�ritu Santo, bendici�ndote a ti como Isaac, ya seas t� musulm�n, hind�, budista, shinto, isl�mico, hebreo, cristiano u otro, porque �l ya te recibi� en su Lugar Sant�simo para ejecutar diariamente su voluntad perfecta
contigo y con tus amados toda una vida entera.
En otras palabras, nuestro Padre celestial te ve a ti permanentemente en su Lugar Sant�simo como Isaac, mientras t� sigues en tu fe de siempre, sin embargo, �l te mantiene a ti junto con tus amados, vecinos y amistades del mundo entero en su Sinagoga de
Jerusal�n, declarado ya perfecto y santo siempre, por ello, t� eres digno de recibir riquezas cotidianas de �l progresivamente. Por ello, nuestro Padre celestial necesitaba su Sinagoga de Jerusal�n salpicada con la sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo
sobre la cortina del Lugar Sant�simo, rota hasta el piso en todas las naciones, y as�, �l lograr trabajar contigo como Isaac en sus lugares sant�simos, ejecutando su voluntad perfecta en todo lugar continuamente, viviendo finalmente una vida todopoderosa
siempre con tus amados en tu pa�s.
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