On Fri, 8 Jul 2022 15:57:26 -0700 (PDT), valarezo <
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La religion se cre� cuando el primer mentiroso encontr� al primer imb�cil.
S�bado, 09 de Julio, 2022 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoam�rica
(Cartas escritas por Iv�n Valarezo)
T� eres su Sinagoga de Jerusal�n con su Lugar Sant�simo, ya bautizado en agua, hablando de su nombre y palabras vivas, enriqueci�ndote cada d�a siempre toda una vida entera:
Tempranamente, nuestro Padre celestial llam� a Mois�s al monte de la cruz santa, descansando sobre el monte Sina�, porque toda la casa de Israel hab�a recogido ya todo pecado de familias de naciones antiguas y modernas, cometidas en contra de �l, su
Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, para �l finalmente entregarles su santo nombre fuegos a Israel, para el bautismo del Mar Rojo. Ciertamente, nuestro Padre celestial estaba listo para entregar su santo nombre fuegos al hombre en la tierra, porque
cuando Jacobo se lo pidi� a �l, entonces, �l fall� al intentar entreg�rselo, entendiendo que, la tierra entera estaba llena de pecados, e indigna de recibirlo, hasta que �l mismo lidiara en contra �l (pecado) con su semilla santa, ya lista para ser
plantada en Cana�n.
Definitivamente, este era el santo nombre de nuestro Padre celestial, que su Hijo Jesucristo lo llevara en perfecta santidad toda una eternidad, entonces, �l necesitaba enviarlo a �l a la tierra finalmente, plant�ndolo con �l en Cana�n, bendiciendo �l
mismo a sus hijos enteramente, al abandonar ellos sus pecados bautizados en agua, entrando seguidamente todos ellos a su presencia sant�sima sin pecado alguno infinitamente. Amorosamente, nuestro Padre celestial necesitaba enriquecer no solamente a sus
hijos, pero igualmente a la tierra entera, porque �l planeaba descender a vivir en Cana�n con su santo nombre fuegos eternamente honrado, glorificado y exaltado, enriqueciendo a familias de naciones antiguas y modernas para su reino venidero de amor y de
riquezas interminables sobre su nueva tierra, llena de su misma vida eterna, enriquecida.
Galantemente, nuestro Padre celestial necesitaba tener a sus hijos renaciendo con �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo en Cana�n, en donde jam�s existi� el pecado, y �l empezar su nuevo reino con su vida eterna, conociendo amor, paz, riquezas y
glorias interminables en toda una vida entera, pero sin efectos del pecado, conquistando nuevas riquezas nunca antes vistas en Cana�n por nadie. Por eso, es que fue importante para nuestro Padre celestial tener a toda la casa de Israel, recogiendo
pecados cometidos por sus hijos de familias de naciones antiguas y modernas, pero igualmente, tenerlos a todos ellos ya bautizados del Mar Rojo, abandonando todo pecado, para empezar su vida eterna nuevamente en el infierno tormentoso, ante todo lo que
es Satan�s para siempre�derrot�ndolo infinitamente.
Para repararlo todo, nuestro Padre celestial necesitaba derrotar a Satan�s, �ngeles ca�dos, la muerte y el infierno tormentoso, destruyendo el pecado en el mismo infierno, al todo Israel antiguo pasar por el bautismo en agua, invocando su santo nombre,
como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, para �l mismo entregarles su vida eterna nuevamente, abundantemente como el Mar Rojo eternamente. Adem�s, nuestro Padre celestial necesitaba no solamente derrotar a Satan�s, �ngeles ca�dos, la muerte
y el infierno tormentoso, al destruir cada pecado, bautiz�ndolos del Mar Rojo, pecados cometidos por sus hijos en contra de �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, pero igualmente, �l necesitaba empezar su nuevo dulce hogar en el infierno, finalmente
estableci�ndolo con sus hijos entre riquezas interminables de Cana�n.
Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba a Satan�s derrotado junto con �ngeles ca�dos y la muerte en el mismo infierno tormentoso, y en presencia de sus hijos de familias de naciones antiguas y modernas, empezando con Ad�n y Eva, y seguidamente
llev�rselos con �l de regreso a su dulce hogar en la gloria angelical �ltimamente, en donde siempre el pecado jam�s existi� en todos ellos. Entendiendo que, cualquiera que hubiese sido la vida malvada que Satan�s les entregar�a a sus hijos en el infierno
tormentoso, en su reino de tinieblas y de hambruna interminable, entonces, nuestro Padre celestial lo convirti� todo ello, en el fundamento de su nuevo reino de amor, paz y de riquezas interminables para las naciones conocer en todos sus d�as de la
tierra entera, para siempre.
Por lo tanto, fue importante para nuestro Padre celestial tener a toda la casa de Israel, recogiendo pecados del mundo entero por cuatro siglos, por poderes del Juramento a Isaac, y Mois�s nazca sin la presencia de pecados en el cautiverio egipcio,
ascendiendo luego al monte Sina� para recibir su santo nombre fuegos, para �l mismo entregarles a sus hijos vida eterna abundantemente siempre. Legalmente, nuestro Padre celestial tuvo a Mois�s ascendiendo a su cruz santa del monte Sion, descansando
sobre el monte Sina�, no solamente para recibir su nombre, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, pero igualmente para entregarle sus Diez Mandamientos para ser cumplidos en el Lugar Sant�simo del tabern�culo de reuni�n, para que su nombre
sea honrado en Cana�n infinitamente.
Adem�s, nuestro Padre celestial necesitaba su Sinagoga de Jerusal�n con el Lugar Sant�simo, cruzando el desierto de Sina�, como el tabern�culo de reuni�n, rescatando a sus hijos de naciones antiguas y modernas al expiar, juzgar y cubrir pecados con
sangres de corderos, derramadas ante �l, rescat�ndolos finalmente con su misma carne sagrada y sangre expiatoria en su dulce hogar, en Cana�n ya infinitamente enriquecida. Considerando que, nuestro Padre celestial necesitaba a su Sinagoga de Jerusal�n
destruida, destruida luego por soldados romanos, y enterrada debajo de la Ciudad de Jerusal�n, en Cana�n, como semilla santa, con victorias conquistadas con su Hijo Jesucristo, el Esp�ritu Santo junto contigo, tus amados, vecinos y amistades, viendo vida
nuevamente ya pronto, como su nuevo reino de amor en la tierra entera para la eternidad.
Verdaderamente, nuestro Padre celestial tendr� a su Sinagoga de Jerusal�n, viviendo nuevamente no solamente contigo, con tus amados, vecinos y amistades, pero igualmente con Ad�n y Eva junto con familias de naciones antiguas y modernas en su nueva
tierra, llena de gloria, sanidad, santidades, pero con el pecado quitado de ti perpetuamente, conociendo finalmente amor, paz, gloria y riquezas insondables en la eternidad venidera. Por lo tanto, fue importante para nuestro Padre celestial tener a su
Hijo Jesucristo como Melquisedec rey de Salem (Jerusal�n moderno) apasionadamente renaciendo nuevamente con Ad�n y Eva junto con sus hijos de familias de naciones antiguas y modernas, recogiendo pecados cometidos en contra de �l para el bautismo del Mar
Rojo, para entregarles su santo nombre fuegos finalmente con glorias interminables, en Cana�n.
Adem�s, nuestro Padre celestial necesitaba descender hacia el infierno, rescatando a sus hijos de familias Israel y de la humanidad entera, entendiendo que, �l necesitaba tener su santo nombre fuegos amado, honrado, glorificado y exaltado en Cana�n,
para �l vivir su vida eterna por siempre amado de su familia divina, que eres t� con tus amados, vecinos y amistades en la tierra entera, para siempre. Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba buscar por el desierto de Sina� por ti y por tus amados
junto con tus vecinos y amistades y el resto de las familias de naciones antiguas y modernas, para tener su santo nombre fuegos amado, honrado y exaltado por ti, pero �l necesitaba remover tus pecados por ti primero, finalmente honr�ndolo a �l en Cana�n
con perfecta santidad eterna.
Realmente, nuestro Padre celestial llam� a Abraham a ser santo y perfecto, as� como �l en la gloria celestial ante su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, porque �l necesitaba que t� junto con tus amados renazcas de su semilla santa, que es la carne y
sangre expiatoria de Isaac en el Lugar Sant�simo, y as�, t� seas su hijo siempre en toda la tierra. Por lo tanto, despu�s que Mois�s e Israel antiguo se bautizaron en aguas del Mar Rojo, invoc�ndolo a �l, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de
Jacobo, entonces, ellos necesitaban caminar por tres d�as hacia aguas amargas de Mara, y ellos caminaron hacia ellas, porque les fue dicho que en el tercer d�a entrar�an a tierra prometida, eternamente liberados.
Sin embargo, la casa de Israel cansada entonces camino sedienta por tres d�as sin encontrar agua alguna hasta alcanzar a aguas amargas de Mara, porque ellos necesitaban milagrosamente, endulzarlas con el �rbol yaciendo cerca de �l, entendiendo que,
ellos necesitaban entrar a Cana�n con naciones antiguas y modernas, pero con el pecado derrotado por la semilla santa de nuestro Padre celestial, que es Isaac contigo. Consiguientemente, fue importante para nuestro Padre celestial tener a Mois�s e Israel
antiguo pasando por Mara, endulz�ndolas con el �rbol yaciendo cerca de �l, que no solamente eras t�, pero igualmente cada hombre, mujer, ni�o y ni�a del mundo entero en necesidad de ser uno en la semilla santa, que es la carne de Isaac, entrando a Cana�n
con todos liberados del pecado perpetuamente.
�ltimamente, nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos llenos de vida eterna en el desierto de Sina�, porque ellos hab�an ya abandonado sus pecados, bautizados del Mar Rojo, y seguidamente �l darles de comer del pan y vino de la Mesa de la
Presencia de la gloria celestial cerca del Lugar Sant�simo, recibiendo finalmente su cuerpo glorificado, honrando su santo nombre eternamente en Cana�n. Puesto que, nuestro Padre celestial necesitaba a Mois�s junto con sacerdotes levitas ejecutando
rituales y ceremonias de santidad perfectas del Juramento a Isaac para el Lugar Sant�simo del tabern�culo de reuni�n, y seguidamente �l mismo expiar, juzgar y cubrir todo pecado ya abandonado en el bautismo del Mar Rojo por Israel, vistiendo finalmente
su cuerpo glorificado del cielo arriba en el desierto de Sina�.
Ciertamente, cuando Mois�s hubo endulzado aguas amargas de Mara con el �rbol, levantado en sus manos, tir�ndolo inmediatamente en �l, entonces, ellos bebieron de sus aguas, endulzadas, para ser uno en la carne de Isaac bautizada ya del Mar Rojo,
entonces participaron del man� del cielo arriba junto con bebidas de la roca, integr�ndose a nuestro Padre celestial, en Cana�n, finalmente justificados todos infinitamente. Ahora, Mois�s e Israel antiguo necesitaban ser uno con cada hombre, mujer, ni�o
y ni�a de naciones antiguas y modernas en la carne sagrada y sangre expiatoria de Isaac no solamente para comer del man� y beber de la roca, pero igualmente, porque el Padre �nicamente conoce al Hijo y el Hijo al Padre, y postreramente todos sean
aceptados en Cana�n con perfecta santidad eterna.
Es decir, tambi�n que �nicamente nuestro Padre celestial conoce a su Hijo Isaac en el desierto de Sina� con cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de Israel y de naciones antiguas y modernas, abandonando el pecado junto con el infierno, y el Hijo conoce al
Padre entrando a riquezas de Cana�n, manifest�ndole a �l finalmente que ellos lo aman toda una vida entera, para siempre. Realmente, nuestro Padre celestial �nicamente conocer� amor de ti hacia �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo en tus d�as en la
tierra y en la gloria angelical, bautizado ya en Cana�n, entonces, todos necesitaban ser uno con Mois�s e Israel antiguo al beber de aguas amargas de Mara, endulzadas por el �rbol cerca de �l, manifest�ndole a �l finalmente amor eterno en Cana�n.
Ciertamente, al nuestro Padre celestial tener a Mois�s e Israel antiguo bautizado del Mar Rojo, entonces, fue todo as� no solamente abandonando pecados del mundo entero en el lecho marino, pero igualmente, fue para llevar el bautismo a cada hombre,
mujer, ni�o y ni�a de naciones antiguas y modernas, que todos necesitaban, finalmente mostr�ndole amor a �l en la gloria angelical toda una vida entera. Verdaderamente, al Mois�s junto con Israel antiguo y naciones antiguas y modernas finalmente le
manifestaron amor a nuestro Padre celestial en la gloria celestial, entonces, el man� descendi� cada ma�ana con agua de la roca de salvaci�n para crecer como Isaac, recibiendo el cuerpo glorificado que derrot� el pecado, Satan�s, �ngeles ca�dos, la
muerte y el infierno tormentoso para entrar a Cana�n, eternamente justificados.
Positivamente, este fue el �nico camino, en el cual, nuestro Padre celestial recibi� amor de sus hijos de Israel y la humanidad enteramente, porque todos fueron uno con Mois�s e Israel antiguo, bebiendo aguas amargas de Mara, endulzadas, por el �rbol
cerca de �l, entonces, el Padre reconoci� al Hijo y el Hijo al Padre, en una sola carne sin pecados para la tierra entera. Definitivamente, nuestro Padre celestial necesitaba derrotar a Satan�s, pecados, la muerte, y brujer�as del infierno por cuarenta a�
os, al tener a Mois�s en la gloria ayunando por cuarenta d�as y cuarenta noches, para entregarle a Israel su tabern�culo de reuni�n con el Lugar Sant�simo, rescatando a sus hijos: expiando, juzgando y cubriendo pecados con sangres de carneros, para vivir
nuevamente en Cana�n, eternamente enriquecidos.
Adem�s, nuestro Padre celestial necesitaba a Mois�s e Israel antiguo junto con naciones antiguas y modernas, consumiendo su man�, descendiendo cada ma�ana del cielo arriba junto con bebidas de la roca de salvaci�n por cuarenta a�os, para vestir sus
almas con su semilla santa, que es la carne sin pecados de Isaac, en el cual Mois�s hab�a ayunado ya por cuarenta d�as y noches. En otras palabras, nuestro Padre celestial tuvo a Mois�s ayunando por cuarenta d�as y noches en la gloria celestial, ense��
ndole c�mo construir su tabern�culo de reuni�n con su Lugar Sant�simo en el campamento israel�, para �l usarlo por el desierto de Sina�, recibiendo a sus hijos con su cuerpo glorificado que descend�a del cielo arriba, al Israel comer de su pan y agua
diariamente.
Esta es la verdad. Divinamente, nuestro Padre celestial tuvo a Mois�s ayunando por cuarenta d�as y noches en la gloria celestial, sin comer nada, prepar�ndolo para comer y beber del cielo arriba con sus hijos de Israel y junto con la humanidad
enteramente para recibir su cuerpo glorificado, destruyendo el pecado, finalmente quitando a Satan�s de la tierra para su reino venidero de amor y de riquezas interminables. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba a Mois�s ayunando por cuarenta d�
as y noches en la gloria celestial ante �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, para �l derramar del Pan de la Presencia con su Vino (agua), como su misma sangre por el desierto de Sina�, destruyendo la hambruna de Satan�s para riquezas abundantes de
Cana�n sobre la tierra entera finalmente, para siempre.
Evidentemente, nuestro Padre celestial necesitaba a Israel y naciones antiguas y modernas, comiendo de su cuerpo glorificado, como la carne sagrada de Isaac perpetuamente, como man� y agua de su roca de salvaci�n, y as�, ellos sean perfectos y santos,
as� como �l en la gloria angelical, alej�ndose del reino de tinieblas de Satan�s, para conocer amor con �l en Cana�n toda una vida entera. Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba crecer con Israel y con la humanidad entera en el desierto, como el
infierno tormentoso, finalmente enriqueciendo la tierra, empezando en su mismo coraz�n, al liberar a sus hijos del reino de tinieblas de Satan�s y de la muerte, para que ellos conozcan con �l amor, prosperidad, riquezas y alegr�as interminables toda una
vida, conquistando postreramente nuevas riquezas progresivamente.
Considerando que, el cuerpo glorificado que nuestro Padre celestial le entreg� no solamente a Mois�s e Israel antiguo junto con familias de naciones antiguas y modernas en la tierra, para abandonar la carne pecadora, atrayendo pecados, maldiciones, esp�
ritus inmundos, pobreza, hambruna, muerte y al infierno tormentoso, para nosotros finalmente atraer riquezas siempre cada d�a hasta que el reino venga sobre la tierra entera postreramente. Confidentemente, el cuerpo glorificado de nuestro Padre celestial,
recibido por nosotros directamente de �l como Isaac del vientre est�ril de Sara, por el Esp�ritu Santo, para recoger nuestros pecados para el Mar Rojo, y fue as� para mostrarle a �l amor en la gloria celestial inmediatamente, pero igualmente, para
enriquecer las naciones, enriqueciendo seguidamente la tierra entera, para su reino venidero del amor eterno.
Sinceramente, es importante para ti bautizarte en agua junto con amados, vecinos y amistades, para abandonar la carne pecadora y el esp�ritu de error, en donde Satan�s te empobrece, para recibir la carne de Isaac y el Esp�ritu Santo, en donde nuestro
Padre celestial ya te ha enriqueci�, al t� nacer de su imagen para vivir conforme a su semejanza, bendecido en toda tu vida. Realmente, nuestro Padre celestial ya te enriqueci� a ti junto con tus amados, al t� nacer de su imagen para vivir conforme a su
semejanza en la tierra y en la gloria celestial para siempre, considerando que, contigo bautizado en agua, entonces, �l te bautizara en su Esp�ritu Santo inmediatamente, y as�, t� recibas riquezas cotidianas, bendici�ndote grandemente junto con otros.
Esto es algo, que Satan�s junto con la muerte jam�s desea que t� lo conozcas, y esto es que t� naciste de la imagen y alma sant�sima de nuestro Padre celestial, para vivir conforme a su semejanza perfecta, gozando as� de d�as gloriosos del cielo en la
tierra y llenos de amor, paz, prosperidad y de alegr�as interminables de tu coraz�n, enriqueciendo siempre a muchos. Es decir, tambi�n que nuestro Padre celestial te apuesto a ti en la tierra, para renacer con �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo
de riquezas sin fin de Cana�n, enriqueci�ndote a ti grandemente junto tus amados, vecinos y amistades, pero igualmente enriqueciendo familias de las naciones abundantemente, logrando que la tierra entera sea enriquecida grandemente, para su reino
venidero del amor eterno.
Por eso, fue importante para nuestro Padre celestial crecer contigo junto con tus amados por el desierto de Sina�, al t� convertirte en su carne sin pecados con Mois�s e Israel antiguo para comer del cielo arriba su pan y agua, que es su cuerpo
glorificado, derrotando progresivamente a Satan�s y su reino de tinieblas, como cuando �l intento instalarlo en el reino angelical inicialmente. Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba crecer contigo y con tus amados por el desierto de Sina�,
lleno de la hambruna de Satan�s junto con males, haci�ndolo todo imposible para t� escapar hacia Cana�n, en donde �l esperaba por ti junto con su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, para entregarte a ti riquezas cotidianas que enriquecen la tierra
entera constantemente, en la vida de todos.
Esa es la verdad. Nuestro Padre celestial no solamente te necesitaba renacido con su Hijo Jesucristo como Isaac del vientre est�ril de Sara, por el Esp�ritu Santo, con poderes para recoger tus pecados, para luego Mois�s naciendo sin el pecado presente,
recibi� su santo nombre sobre la cruz santa del monte de Jerusal�n, descansando sobre el monte Sina�, para tu bautismo del Mar Rojo, seguidamente todos abandonaron el infierno. Realmente, nuestro Padre celestial te tuvo a ti bautizado en el Mar Rojo con
Mois�s, liderando a Israel antiguo hacia la tierra prometida, pero con tus pecados abandonados atr�s por Cana�n llena de riquezas cotidianas, enriqueci�ndote a ti con tus amados, para enriquecer la tierra entera, enriqueciendo a otros a que vengan hacia
su gran salvaci�n sobre la cruz del monte de Jerusal�n, en Cana�n.
Victoriosamente, nuestro Padre celestial descendi� al desierto de Sina� para ser uno contigo junto con amados, vecinos y amistades, sac�ndote del infierno, entendiendo que, t� viv�as ya la hambruna eterna, falt�ndote a ti las cosas para siempre, cuando �
l ya te hab�a bendecido con amor, paz, prosperidad y riquezas interminables sobre la tierra, am�ndolo t� a �l con perfecto amor toda una vida entera. Definitivamente, t� no solamente naciste de su imagen y alma sant�sima con riquezas para tu diario vivir
de siempre, pero igualmente, al tener a su Hijo Jesucristo naciendo contigo como Isaac del vientre est�ril de Sara, entonces, fue as� inicialmente, para �l mismo crecer contigo, hal�ndote del infierno, t� entraste a riquezas de Cana�n, para t� amarlo a �
l con riquezas abundantes toda una vida entera.
Realmente, Satan�s oculta la verdad de ti, es decir, que nuestro Padre celestial se hizo uno contigo en su semilla santa, que es la carne sin pecados, huesos inquebrantables y sangre expiatoria de Isaac no solamente escapando del infierno tormentoso,
pero igualmente entraste a Cana�n, eternamente enriquecido, caminando con �l siempre en tus d�as con perfecta santidad, enriqueciendo la tierra entera siempre, poderosamente. Adem�s, nuestro Padre celestial logr� cumplir con Mois�s e Israel antiguo
rituales y ceremonias de santidades perfectas, que el Juramento a Isaac requiere que t� poseas infinitamente no solamente para escapar del infierno tormentoso, eternamente justificado, pero igualmente, para que t� entres en el Lugar Sant�simo de la
Sinagoga de Jerusal�n, para ser uno con �l en la tierra entera, como su perfecta voluntad.
Como resultado, fue importante para nuestro Padre celestial tener a Mois�s junto con la casa de Israel entera descendiendo a postes del infierno tormentoso, para esperar por el Mes�as nacer en Cana�n contigo junto con familias de naciones antiguas y
modernas, para vivir su vida eterna en Cana�n todos juntos, finalmente para ser todos como uno bautizados en el Jord�n por Juan el Bautista. Sin embargo, para que esto suceda, entonces, nuestro Padre celestial necesitaba tener a cada hombre, mujer, ni�o
y ni�a, especialmente aquellos rebeldes en contra de �l, su Hijo Jesucristo, como su �ngel santo, y su Esp�ritu Santo por el desierto de Sina�, mordidos por serpientes venenosas, derramando finalmente la sangre rebelde, ofendi�ndolo a �l, para entrar a
Cana�n con su misma sangre abundantemente �ltimamente.
Este derramamiento de sangre, enteramente por Israel antiguo, fue importante para nuestro Padre celestial, porque haci�ndolo as�, entonces �l obtuvo a cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de las naciones abandonado la sangre rebelde, ofendi�ndole a �l
siempre, desde cuando Eva junto con Ad�n comieron del fruto prohibido, del �rbol de la ciencia del bien y del mal, y finalmente todos reciban su sangre expiatoria. Definitivamente, fue la sangre de nuestro Padre celestial, que su Hijo Jesucristo trajo al
mundo, renaciendo contigo en su carne sagrada, en donde no hay pecado jam�s, creciendo �l mismo contigo, as� como inicialmente contigo con Mois�s e Israel antiguo, ayud�ndote a ti junto con tus amados a escapar de la hambruna de Satan�s en el desierto de
Sina�, asimilando el infierno en la tierra.
Divinamente, esta es la semilla santa de nuestro Padre celestial, que naci� del vientre est�ril de Sara, cuando renaci� del desierto de Sina�, por el Esp�ritu Santo, y t� recibas su cuerpo glorificado al comer del pan y beber de su agua, creciendo �l
contigo como un gigante para ser todo el Dios que t� siempre necesitaras para lograr cualquier cosa, sin fallarte jam�s. Consiguientemente, fue importante para nuestro Padre celestial verte a ti renacer con su Hijo Jesucristo de la hija de David,
rompiendo su virginidad al entrar en Cana�n, viviendo su vida eterna por treinta y tres a�os y seis meses hasta la Pascua, porque �l necesitaba iniciar su voluntad perfecta contigo, destruyendo a Satan�s, la muerte y brujer�as del infierno en la tierra
entera, para siempre.
Misericordiosamente, nuestro Padre celestial te necesitaba a ti no solamente renaciendo de la hija virgen de David en Cana�n, pero igualmente, observarte vivir su vida eterna por diez a�os para �l, diez para Isaac y diez para su Esp�ritu Santo, viviendo
as� su perfecta voluntad para el bautismo del Jord�n, para aceptarte finalmente a ti en su Lugar Sant�simo con santidad interminable, para siempre. Ciertamente, bautizado del Jord�n, entonces, t� saliste, destruyendo a Satan�s, la muerte y brujer�as
infernales, usadas siempre en contra de ti, sin t� saberlo jam�s, para establecer la voluntad de Satan�s en tu alrededor, haci�ndote vivir nuevamente la hambruna del desierto en tus d�as, fallando as� al recibir riquezas cotidianas de nuestro Padre
celestial, ya entregadas a ti, y camines goz�ndolas hacia la gloria celestial.
Ciertamente, fue importante para nuestro Padre celestial tener a Israel antiguo, mordidos por serpientes venenosas para abandonar no solamente la carne pecadora, pero igualmente la sangre rebelde, ofendi�ndolo siempre a �l, desde cuando Ad�n y Eva en el
para�so, y finalmente t� recibas su propia sangre expiatoria, tra�da por su Hijo Jesucristo, enriqueci�ndote a ti diariamente con ella, vivi�ndola actualmente por ti en la gloria. Por eso, nuestro Padre celestial crecer� diariamente contigo, as� como �l
lo hizo por el desierto de Sina�, ayud�ndote a ti a escapar la hambruna, destruy�ndote a ti con tus amados, para entrar a riquezas cotidianas de Cana�n, y t� mismo vivas su vida gloriosa, que es siempre vivida en la gloria celestial por ti en tu pa�s,
conociendo siempre riquezas toda una vida entera.
Entendiendo que, bautizado del Jord�n entonces t� saliste a destruir obras de Satan�s, �ngeles ca�dos, familias brujas, la muerte y el infierno para conquistar la tierra entera para nuestro Padre celestial vivir contigo, creciendo como un gigante,
porque s�lo �l es todo Dios que t� necesitaras para lograr cosas en tu vida con tus amados; Verdaderamente, nada te ser� imposible a ti desde ahora. Amorosamente, al nuestro Padre celestial terminar con su obra redentora con su Hijo Jesucristo y con su
Esp�ritu Santo, observ�ndote �l mismo cumplir con su voluntad perfecta, viviendo su vida eterna fielmente con sus Diez Mandamientos, honrando, exaltando y glorificando su santo nombre fuegos en tus d�as siempre, entonces, t� fuiste clavado al Lugar Sant�
simo de su Sinagoga de Jerusal�n con salvaci�n eterna, en Cana�n.
Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba aceptarte a ti perfecto y santo, as� como �l lo es ante su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo en Cana�n y en la gloria angelical igualmente, para �l declararte oficialmente ser su voluntad perfecta en la
tierra, atrayendo as� su nuevo reino de amor y de riquezas interminables triunfantemente hacia las naciones, empezando en su Lugar Sant�simo. Adem�s, nuestro Padre celestial te vio a ti renacer como Isaac del vientre est�ril de Sara, bautiz�ndote en el
Mar Rojo, y luego de la hija virgen de David, bautiz�ndote en el Jord�n con su perfecta voluntad, observ�ndote �l mismo cumplirla para �l en Cana�n como Isaac, y entraste al Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n, eternamente justificado,
enriqueciendo la tierra entera infinitamente.
Divinamente, en aquel S�bado Pascual, t� entraste al Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n con su Hijo Jesucristo clavado a tus manos y pies, derramando su misma sangre con victorias incre�bles, entonces, Ad�n y Eva junto con sus hijos de
generaciones pasadas y futuras, entraron tambi�n: Amando, honrando, exaltando su santo nombre, porque sus mandamientos santos fueron cumplidos en Cana�n por las naciones eternamente. Definitivamente, bautizado en agua entonces t� te encontraras a ti
mismo, parado con nuestro Padre celestial en el Lugar Sant�simo, en donde �l siempre te ve a ti en la tierra y en la gloria celestial como su perfecta voluntad no solamente enriqueci�ndote a ti con riquezas cotidianas de Cana�n, pero igualmente la tierra
entera, para su reino venidero de amor y de riquezas inagotables.
Ciertamente, bautiz�ndote en agua, entonces nuestro Padre celestial siempre caminara contigo, por donde sea que te lleve la vida, para �l destruir continuamente obras de Satan�s, �ngeles ca�dos, la muerte, familias brujas y el infierno tambi�n, y as�, �
l mismo ir hacia las naciones, logrando su voluntad perfecta contigo: perdonando, sanando, bendiciendo con paz y enriqueci�ndolos a todos, hasta ver su reino llegar �ltimamente. Esta es la verdad. Definitivamente, t� eres la voluntad perfecta de nuestro
Padre celestial en tu pa�s, bautiz�ndote, invoc�ndolo a �l, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, y �l mismo caminara entonces contigo, destruyendo obras de Satan�s y enemigas, estableciendo su obra, que es su perfecta voluntad para
perdonar, sanar y enriquecer a todos con lo mejor de Cana�n y del cielo arriba continuamente.
Ciertamente, despu�s que nuestro Padre celestial te recibi� a ti como Isaac en el Lugar Sant�simo, como su voluntad perfecta en la tierra y en el cielo arriba, por su misma sangre expiatoria, enriquecida con glorias, santidades y bendiciones
interminables, entonces, �l mismo llam� a los romanos para destruir su Sinagoga de Jerusal�n, envi�ndola a limpiar naciones hasta su perfecta santidad con su sacrificio continuo. Divinamente, la Sinagoga de Jerusal�n con su Lugar Sant�simo va trabajando
siempre contigo (y por ti), lleg� a tu pa�s, para enriquecerte diariamente, al remover impurezas de Satan�s, la muerte, �ngeles ca�dos, familias brujas y el infierno, infierno atormentando a familias con esp�ritus inmundos, y as�, t� seas lavado de estos
males para conocer amor, paz, prosperidad y riquezas sin fin toda una vida entera.
Misericordiosamente, nuestro Padre celestial envi� su Sinagoga de Jerusal�n con su Lugar Sant�simo victoriosa sobre la humanidad entera, lav�ndote a ti con tus amados de esp�ritus inmundos, atac�ndote, y t� vivas victorioso sobre artima�as de Satan�s�
entendiendo que, �l ha enviado a su Lugar Sant�simo hacia tu pa�s, as� como inicialmente �l envi� a su Hijo Jesucristo para limpiar a la tierra entera del pecado. Conformemente, t� ya est�s en el Lugar Sant�simo con nuestro Padre celestial ahora mismo,
porque �l ya te acept� a ti como su familia divina, porque su familia divina es con Isaac, t�, y el Esp�ritu Santo, entonces, �l siempre trabajara contigo ya bautizado en agua, logrando su voluntad perfecta cada d�a contigo, hasta que la tierra entera
enriquecida reciba su reino de amor eterno.
Seriamente, no importa jam�s si t� eres religioso o no, ya seas t� musulm�n, hind�, budista, tao�sta, shinto, hebreo, cristiano, isl�mico u otros, porque nuestro Padre celestial crecer� contigo como un gigante para ser todo el Dios que siempre
necesitaras en tus d�as, como escapando del desierto nuevamente, asimilando el infierno tormentoso con la hambruna, destruy�ndote a ti con tus amados una eternidad entera. Ciertamente, la Sinagoga de Jerusal�n con su Lugar Sant�simo y llena de riquezas,
glorias, sanidades, conocimiento del Se�or, leche y miel, sabidur�a, inteligencia y con otras poderosas bendiciones, fue enviada para enriquecerte a ti con tus amados, vecinos y amistades en tu pa�s; sin embargo, t� necesitas bautizarte en agua, para que
el Lugar Sant�simo trabaje contigo d�a a d�a toda una vida entera.
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