• Re: (IV�N): T� ya has cumplido con sus Diez Mandamientos: honrando su n

    From BIKMOQ@21:1/5 to All on Mon Jun 27 19:29:39 2022
    On Fri, 24 Jun 2022 17:22:49 -0700 (PDT), Iv�n Valarezo <[email protected]> wrote:

    La religion se cre� cuando el primer mentiroso encontr� al primer imb�cil.

    S�bado, 25 de Junio, 2022 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoam�rica


    (Cartas escritas por Iv�n Valarezo)


    T� ya has cumplido con sus Diez Mandamientos: honrando su nombre en el Lugar Sant�simo, logrando que riquezas vengan hacia ti siempre, sin parar:


    Amorosamente, nuestro Padre celestial llam� a Mois�s al Sina�, para �l entregarle a �l sus Diez Mandamientos de Israel y de Mois�s, para ser cumplidos por ellos junto con familias de naciones antiguas y modernas, destruyendo el pecado eternamente, pero
    igualmente, �l le entreg� su tabern�culo de reuni�n y su Lugar Sant�simo, para derramar su sangre en �l con salvaci�n para todos, en Cana�n. Ya que, nuestro Padre celestial le otorg� a Mois�s su vida eterna, que es su sangre sant�sima, borrando el pecado
    del mundo entero, destruyendo a Satan�s, �ngeles ca�dos, la muerte, familias brujas del infierno tormentoso, estableciendo finalmente su sacrificio continuo no solamente en Israel, pero igualmente en las naciones, enriqueciendo la venida de su reino de
    amor eterno, paz, y de riquezas interminables postreramente.


    Realmente, esta es la Sinagoga de Jerusal�n con su Lugar Sant�simo, en Cana�n, que nuestro Padre celestial necesitaba con su sangre expiatoria que tumbe la cortina, separando lugares santos del Lugar Sant�simo, que necesitaba recibir a su Hijo
    Jesucristo como Isaac junto con cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de las naciones, volviendo a ver vida nuevamente en su nueva tierra, ya enriquecida infinitamente. Considerando que, esto era algo, que nuestro Padre celestial solamente lo lograr�a en el
    desierto de Sina�, despu�s que Mois�s e Israel antiguo hab�an sido bautizados del Mar Rojo, abandonado el pecado del mundo entero, logrando tener el camino limpio para �l descender al desierto con su Lugar Sant�simo, para rescatar a sus hijos con su
    cuerpo glorificado para la eternidad venidera finalmente.


    Entendiendo que, nuestro Padre celestial ten�a que haber tenido ya a su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del vientre est�ril de Sara, por poderes del Esp�ritu Santo, con cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de Israel, pero igualmente de familias de naciones
    antiguas y modernas en necesidad de recoger sus pecados en el cautiverio egipcio, para luego abandonarlos en el bautismo del Mar Rojo. Adem�s, este bautismo en agua fue importante para nuestro Padre celestial, porque Israel antiguo necesitaba recoger con
    poderes del Juramento a Isaac cada pecado cometido en toda generaci�n antigua y moderna, para abandonarlos en el Mar Rojo, y as�, �l descender finalmente sobre el desierto de Sina� con su tabern�culo de reuni�n y su Lugar Sant�simo, otorg�ndole vida a un
    mundo ya muerto eternamente.


    Por lo contrario, si Israel antiguo hubiese fallado al recoger pecados, que t� hab�as cometido junto con tus amados, vecinos y amistades en contra de �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, entonces, hubiese sido imposible para �l descender sobre el
    desierto con su tabern�culo de reuni�n y su Lugar Sant�simo, para expiar, juzgar y cubrir pecados, entreg�ndote finalmente tu salvaci�n eterna abundantemente. Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba descender hacia ti con su tabern�culo de reuni�n y
    su Lugar Sant�simo, busc�ndote a ti hasta �l mismo encontrarte con tus pecados, que t� habr�s cometido en tu vida junto con tus amados, y as�, �l liberarte a ti de maldiciones de la muerte, Satan�s y del infierno, para t� conocerlo a �l con riquezas
    cotidianas siempre.


    Visto que, nuestro Padre celestial es un Dios de grandes riquezas, que �l siempre enriqueci� su reino angelical abundantemente toda una vida, pero igualmente, �l desea enriquecer sus hijos de la tierra, para �l exaltar, honrar y glorificar su santo
    nombre fuegos contigo, amados, vecinos y amistades, empezando as� su nuevo reino de amor, paz, y de riquezas sin fin para una eternidad entera. Ciertamente, fue importante para nuestro Padre celestial entrar al desierto con su tabern�culo de reuni�n y su
    Lugar Sant�simo, limpi�ndote, purific�ndote y santific�ndote a ti para amar, honrar y exaltar su vida eterna al cumplir con sus mandamientos, que es su sangre expiatoria, removiendo pecados de ti y de la tierra entera perpetuamente, y �l vivir contigo
    toda una vida feliz en perfecta santidad siempre.


    Considerando que, es la perfecta santidad de nuestro Padre celestial, que hace que riquezas vengan no solamente de la gloria celestial descendiendo sobre ti, tus amados, vecinos y amistades, pero igualmente, riquezas de Cana�n vendr�n hacia ti, porque t�
    ser�s perfecto y santo, as� como �l en la gloria angelical; por lo contrario, t� fallaras siempre en conocer riquezas en todos tus d�as. Por eso, nuestro Padre celestial le dijo a Abraham, asegur�ndole, que �l necesitaba ser perfecto y santo, as� como �
    l lo es ante su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, para entrar a su vida eterna, gozando de riquezas progresivamente, que su misma vida traiga sobre la tierra entera, y as�, �l empezar su reino de amor y de riquezas inagotables para con sus hijos.


    Honestamente, nuestro Padre celestial necesitaba empezar a enriquecer a sus hijos de naciones antiguas y modernas en el desierto de Sina�, asimilando el infierno tormentoso, para �l no solamente destruir el reino de Satan�s, pero igualmente, el pecado
    en la tierra entera en un d�a, enriqueciendo las naciones finalmente con sus riquezas, emergiendo de �l hacia ellos (t�) siempre, hasta que su reino venga. Por eso, es que el bautismo en agua fue importante para Mois�s e Israel antiguo, despu�s de ellos
    salir del cautiverio egipcio de cuatrocientos a�os, dado que ellos necesitaban abandonar en el Mar Rojo cada pecado, que ellos hab�an recogido de familias de naciones antiguas y modernas, empezando finalmente a conocer riquezas de �l, su Hijo Jesucristo
    y su Esp�ritu Santo toda una vida entera.


    Es decir, tambi�n, que cuanto antes mejor bautizado en agua entonces nuestro Padre celestial junto con su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo te rescatar� a ti del pecado y de su destrucci�n eterna en el infierno tormentoso, en donde Satan�s estar�
    esperando con sus �ngeles ca�dos tu descender, y as�, t� conozcas riquezas siempre toda una vida, emergiendo de �l hacia ti continuamente. Entendiendo que, bautizado en agua al invocarlo a �l, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo,
    entonces, t� abandonaras la carne pecadora y el esp�ritu de error por su carne sin pecados y su Esp�ritu Santo, en donde riquezas de �l te pertenecen a ti leg�timamente, dado que, esp�ritus inmundos en tus contornos te abandonaran, para recibir siempre
    riquezas continuamente.


    Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba a Mois�s e Israel antiguo bautizados del Mar Rojo, porque ellos no solamente abandonaron tus pecados junto con los dem�s sobre el lecho marino, liber�ndote a ti del poder letal del pecado en tu vida, pero
    igualmente, ellos removieron esp�ritus inmundos, atrap�ndote en el desierto, como en el infierno tormentoso, y as�, t� recibas vida de �l postreramente siempre. Mejor dicho, nuestro Padre celestial le otorg� a Mois�s su santo nombre, como Dios de Abraham,
    Dios de Isaac y Dios de Jacobo no solamente para abandonar tus pecados en el Mar Rojo; seguidamente, este bautismo ya removi� todo esp�ritu inmundo de tu diario vivir instant�neamente, para t� recibir siempre riquezas de �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�
    ritu Santo en todos tus d�as.


    Ciertamente, nuestro Padre celestial descendi� de la gloria angelical con su tabern�culo de reuni�n y su Lugar Sant�simo, porque no solamente su santo nombre fuegos hab�a quitado los pecados de familias de naciones antiguas y modernas en el bautismo del
    Mar Rojo; seguidamente, este bautismo removi� esp�ritus inmundos del desierto de Sina�, empezando as� a enriquecerte para su reino venidero de amor eterno. Esto es para decirte: que t� ya bautizado en agua, invoc�ndolo a �l, como Dios de Abraham, Dios de
    Isaac y Dios de Jacobo, entonces tus pecados desaparecer�n de tu diario vivir, pero igualmente esp�ritus inmundos que vienen hacia tus contornos continuamente, descender�n al infierno tormentoso, sin poder regresar a ti jam�s, y t� finalmente recibas
    riquezas cotidianas de �l toda una vida entera.


    Aqu� es cuando, t� empezaras realmente a amar, servir y glorificar a nuestro Padre celestial, porque ahora t� habr�s renacido de su carne sin pecados y de su sangre expiatoria, que es Isaac siempre, parado en el Lugar Sant�simo contigo perfecto y santo,
    as� como �l lo es siempre, enriqueci�ndote a ti continuamente para que la tierra sea enriquecida al fin siempre contigo. Entendiendo que, nuestro Padre celestial sin ti parado delante de �l como Isaac en el Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n en
    tu pa�s, entonces, �l fallara en lograr su voluntad perfecta y permanente contigo, para �l enriquecer la tierra enteramente; considerando que, sin ti como Isaac delante de �l entonces �l no lograra enriquecerla: y t� necesitas ser enriquecido para
    enriquecerla siempre.


    Consiguientemente, fue importante para nuestro Padre celestial descender sobre el desierto de Sina� con su tabern�culo de reuni�n y su Lugar Sant�simo, porque t� ya hab�as abandonado tus pecados con Mois�s e Israel antiguo en el Mar Rojo, por ende, �l
    pod�a trabajar contigo sin pecado y sin esp�ritus inmundos, para enriquecerte en el mismo infierno tormentoso, finalmente enriqueciendo la tierra abundantemente hoy contigo. Adem�s, nuestro Padre celestial necesitaba enriquecerte a ti en el desierto de
    Sina�, porque Satan�s y �ngeles ca�dos te ten�an ya en pobreza extrema, como en el infierno tormentoso, derrotando as� al pecado, Satan�s, la muerte y la pobreza, entonces, �l enriquecer�a la tierra entera ya contigo enriquecido grandemente con �l mismo
    desde el infierno, al t� ver vida nuevamente, eternamente enriquecida, en Cana�n.


    Definitivamente, t� necesitas bautizarte en tu ba�era hogare�a, invoc�ndolo a �l, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, abandonando as� la carne pecadora, recibiendo su carne sin pecados, en donde t� siempre vivir�s con �l, gozando de
    amor, salud, y prosperidad continua en tus ocupaciones cotidianas de tu vida�porque: �l �nicamente enriquece a Isaac�bautizado, t� eres �l (Isaac). Verdaderamente, t� eres la carne sagrada y la sangre expiatoria de Isaac, nacido de nuestro Padre
    celestial del vientre est�ril de Sara, por su Esp�ritu Santo, que recogi� tus pecados para el Mar Rojo, renaciendo luego de la hija de David, clav�ndote a manos y pies de su Hijo Jesucristo, y as�, t� seas su Hijo Isaac siempre en el Lugar Sant�simo,
    enriquecido infinitamente.


    Ciertamente, si nuestro Padre celestial pudo enriquecerte a ti por el desierto de Sina�, as� como �l con Mois�s e Israel antiguo, al comer del man� descendiendo del cielo arriba cada ma�ana junto con bebidas de la roca de salvaci�n, entonces, �l lograra
    enriquecerte a ti continuamente en tu pa�s con tus amados, enriqueciendo la tierra entera, para su reino venidero de amor eterno. Sin embargo, t� tienes que comer del pan, as� como el man� descendiendo de �l en la gloria celestial y beber de su copa, su
    sangre expiatoria, derram�ndose en tu vida desde su roca de salvaci�n, y as�, �l crecer contigo con riquezas cotidianas, haci�ndote ver no solamente riquezas, que t� probablemente pensaste imposible, que jam�s vendr�n hacia ti�pero ellas vendr�n
    seguidamente, firmemente, siempre.


    Definitivamente, riquezas vienen hacia ti, entendiendo que ellas vienen de nuestro Padre celestial para enriquecer a su Hijo, que eres t�, Isaac, porque bautizado en agua t� eres �l (Isaac), parado delante de �l en el Lugar Sant�simo, enriqueci�ndote,
    siempre y cuando participes de su pan y agua, leyendo sus palabras vivas, que logran que su voluntad perfecta sea contigo siempre cada d�a, firmemente. Realmente, nuestro Padre celestial bendijo a Mois�s e Israel antiguo, porque ellos comieron del man� y
    bebieron de su roca, para �l aceptarlos a todos ellos en su Lugar Sant�simo con asombrosas riquezas cotidianas, que �l siempre preparo para sus hijos vivir una vida enriquecida, que progresivamente hace que m�s riquezas vengan hacia la tierra, enriqueci�
    ndola as� para que otros vengan hacia �l bautizados tambi�n.


    Bien, igualmente, lo mismo aplica contigo, amados, vecinos y amistades de todas las naciones, y esto es que bautizados ya en agua, al invocarlo a �l, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, participando de su pan y agua, para leer su
    Biblia, sus palabras vivas que jam�s pasaran: entonces, �l vendr� a ti en persona con bendiciones cotidianas siempre. Por cierto, bautizado en agua, invocando su santo nombre fuego, entonces, t� renacer�s en riquezas, poderes, glorias, sanidad, leche y
    miel, y otras asombrosas bendiciones siempre fieles a ti, por comer de su pan y vino, hablando seguidamente de sus palabras vivas, al t� leer su Biblia con tu voz, escuchable; entonces, �l siempre te visitara a ti con riquezas cotidianas continuamente.


    Ciertamente, nuestro Pare celestial solamente trabaja contigo, bautizado, renacido de su carne sagrada y de su sangre expiatoria llena de vida, complaci�ndolo a �l en la gloria celestial con sus �ngeles y contigo en la tierra, logrando �l finalmente su
    voluntad perfecta no solamente para salvar, sanar y bendecirte a ti, pero igualmente para enriquecer la tierra para su reino venidero de amor eterno. Ya que, fue en el desierto de Sina�, en que �l necesitaba tener a Mois�s cerca de aguas amargas de Mara,
    recogiendo con sus manos el �rbol yaciendo cerca de �l, para endulzar las aguas, para �l beber, pero igualmente Israel antiguo y junto con naciones antiguas y modernas, calmando toda sed, pero tambi�n para darles vida eterna finalmente, eternamente
    enriquecida abundantemente, en Cana�n.


    Por lo tanto, este �rbol en las manos de Mois�s, tir�ndolo en aguas amargas de Mara, endulz�ndolas, para que sean bebibles para todos por el desierto de Sina�, entonces, no solamente fuiste t�, el Mes�as junto con los dem�s de naciones antiguas y
    modernas, pero igualmente fue la Sinagoga de Jerusal�n, endulzando tu coraz�n con vida eterna, enriquecida ya en tu pa�s natal hoy. Ciertamente, esta es la Sinagoga de Jerusal�n con su Lugar Sant�simo, en donde �l no solamente va a vivir eternamente
    complacido con su Hijo Jesucristo y con su Esp�ritu Santo, pero igualmente contigo, porque t� ya has entrado en �l con su sangre expiatoria de vida eterna en tus manos y en tus pies, conociendo solamente amor, paz, y riquezas sin fin para siempre.


    Concluyentemente, esta es la vida eterna de nuestro Padre celestial siempre conocida con su Hijo Jesucristo, que es Isaac contigo junto con su Esp�ritu Santo, que t� habr�s recibido con su carne sin pecados y con su sangre expiatoria en tu naci�n,
    porque �l estar� contigo, enriqueci�ndote continuamente con su misma sangre expiatoria, pero igualmente acerc�ndote a ti m�s hacia �l y sus glorias interminables. Ciertamente, nuestro Padre celestial llam� a Abraham a ser perfecto y santo, as� como �l lo
    es eternamente con su Hijo Jesucristo y con su Esp�ritu Santo, entendiendo que, ellos juntos son su familia divina, pero igualmente contigo junto con amados, vecinos y amistades eres su familia divina en la tierra, empezando en Cana�n, creciendo contigo
    con riquezas destinadas siempre hacia a ti ya bautizado.


    Por su gracia, nuestro Padre celestial necesita crecer contigo junto con amados, vecinos y amistades, as� como �l inicialmente con Mois�s e Israel antiguo, al recibir sus mandamientos en necesidad de cumplirlos todos ellos por el desierto de Sina� para
    amar, honrar y exaltar su santo nombre ante Satan�s y �ngeles ca�dos, escapando finalmente de la muerte hacia riquezas sin fin de Cana�n. Ahora, no hab�a alimentos disponibles en el desierto de Sina�, para nuestro Padre celestial comer con sus hijos de
    Israel y de naciones antiguas y modernas, para cumplir, honrar y exaltar sus santos mandamientos, llevando su santo nombre a Cana�n, hacia la Sinagoga de Jerusal�n y su Lugar Sant�simo con sus hijos a no ser que alimentos desciendan del cielo arriba
    sobre ellos.


    Consiguientemente, para que alimentos desciendan del cielo arriba, entonces, Mois�s e Israel antiguo necesitaban ser una carne sagrada y sangre expiatoria por el desierto con naciones antiguas y modernas, y este es su Hijo Jesucristo como Isaac
    nuevamente: Mois�s endulzando aguas amargas de Mara con el �rbol, y todos sean uno con el mundo entero, comiendo y bebiendo de su pan y agua siempre. Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba derrotar a Satan�s, �ngeles ca�dos, brujer�as,
    maldiciones, enfermedades, y al infierno en cada hombre, mujer, ni�o y ni�a, empezando con Ad�n y Eva, por comer del fruto prohibido, del �rbol de la ciencia del bien y del mal, y as�, �l crecer con ellos, escapando de toda muerte finalmente hacia
    riquezas interminables de Cana�n, enriqueciendo la tierra entera �ltimamente.


    Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba derrotar a Satan�s junto con su reino de tinieblas por el desierto de Sina�, logrando que sus hijos cumplan con sus mandamientos en el mismo infierno tormentoso, y as�, ellos amen, honren y exalten su santo
    nombre con perfecta santidad salvadora eterna sobre la cruz del monte Sion para la tierra entera, y su reino de amor venga finalmente. Considerando que, esta fue la �nica manera posible, en que nuestro Padre celestial lograr�a que sus hijos regresen a �l
    y a su vida eterna, desde que ellos nacieron inicialmente de su imagen y de su alma sant�sima, conociendo solamente oc�anos de amor, paz, alegr�as, gozos, y riquezas sin fin en riquezas de Cana�n, en donde �l vivir� eternamente amado por ellos una
    eternidad entera.


    Naturalmente, nuestro Padre celestial necesitaba crecer con sus hijos desde el vientre est�ril de Sara al su Hijo Jesucristo nacer como Isaac, por el Esp�ritu Santo, recogiendo pecados por el cautiverio egipcio de cuatrocientos a�os, bautiz�ndolos
    seguidamente en el Mar Rojo, los destruy� eternamente, para ver vida nuevamente, pero vida enriquecida con �l y sin pecado alguno toda una vida sobre la tierra entera, siempre. Infaliblemente, ya que nuestro Padre celestial le hab�a entregado a Mois�s
    sus santos mandamientos sobre el monte Sina� junto con reglamentos, regulaciones, preceptos y decretos, entonces, �l tambi�n le entreg� su Sinagoga de Jerusal�n con su Lugar Sant�simo, para derramar su sangre expiatoria de su carne sagrada, derrotando a
    Satan�s, la muerte, brujer�as y el infierno, para vivir eternamente en la tierra entera �ltimamente.


    Verdaderamente, as� como nuestro Padre celestial creci� con sus hijos de Israel y de las naciones del vientre est�ril de Sara, por su Esp�ritu Santo, logrando que su Hijo Jesucristo sea Isaac, tomando tus pecados del cautiverio egipcio para el Mar Rojo,
    entonces, �l lo volvi� hacer todo nuevamente por el desierto, escapando del hambre, Satan�s, pobreza y la muerte por glorias eternas de Cana�n. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba crecer contigo junto con amados, vecinos y amistades por el
    desierto de Sina�, en su semilla santa, que es la carne sin pecados y sangre expiatoria de Isaac, llena de vida, en donde sus mandamientos jam�s fueron violados ni menos su santo nombre fuegos por una eternidad entera, en el Lugar Sant�simo de la
    Sinagoga de Jerusal�n, en Cana�n.


    Por cuarenta a�os, nuestro Padre celestial creci� con Mois�s e Israel antiguo junto con naciones antiguas y modernas por el desierto de Sina�, consumiendo pan y agua de la gloria celestial, y as�, �l camino con ellos en su perfecta santidad para entrar
    en Cana�n, eternamente justificados todos ellos con salvaci�n eterna, que solamente conoce riquezas toda una vida entera, hasta ver su reino llegar. Adem�s, nuestro Padre celestial necesitaba cumplir con rituales y ceremonias de santidad perfecta del
    Juramento a Isaac por el desierto de Sina� con cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de las naciones, destruyendo todo pecado junto con Satan�s, �ngeles ca�dos, familias brujas, y el infierno: finalmente para conquistar la tierra entera para su reino de amor,
    paz, y de riquezas interminables hacia la eternidad.


    Definitivamente, ya habiendo nuestro Padre celestial terminado su obra salvadora con sus hijos de Israel y de naciones antiguas y modernas por el desierto de Sina�, destruyendo el reino de Satan�s, entonces, todos necesitaban ser mordidos por serpientes
    venenosas, abandonando la carne pecadora y la sangre rebelde hacia �l, para entrar a Cana�n victorioso sobre Satan�s y el pecado para toda una vida entera. Seguramente, nuestro Padre celestial necesitaba a Israel con naciones antiguas y modernas sobre
    postes infernales, esperando por el Mes�as en Cana�n, para vivir su voluntad perfecta con ellos por treinta y tres a�os y seis meses, destruyendo todo pecado, a Satan�s, �ngeles ca�dos, la muerte, y familias brujas del infierno en el Lugar Sant�simo,
    para salvaci�n eterna de todos con �l finalmente, enriquecidos infinitamente.


    Por eso, habiendo nuestro Padre celestial tenido a cada uno en Israel y en familias de naciones antiguas y modernas, abandonando la carne pecadora y la sangre rebelde, derramada en el desierto de Sina�, mordidos por serpientes venenosas antes de
    descender a postes infernales, entonces, fue todo as�, cumpliendo con sus palabras dadas a Ad�n, al decirle: del polvo te tome, al polvo regresaras. Entendiendo que, nuestro Padre celestial necesitaba renacer contigo junto con amados, vecinos y amistades
    en Cana�n, rompiendo el vientre virgen de la hija de David para entrar a Cana�n sin pecado, pero igualmente, plantar su semilla santa en su dulce hogar, tierra santa, para ser todos uno en su Sinagoga de Jerusal�n y riquezas inagotables del Lugar Sant�
    simo con �l toda una vida entera, siempre.


    Seriamente, nuestro Padre celestial necesitaba a su Hijo Jesucristo, renaciendo como Isaac nuevamente contigo en Cana�n, su dulce hogar, para vivir treinta y tres a�os y seis meses, logrando su perfecta voluntad permanente contigo, finalmente sell�ndola
    en su cuerpo glorificado contigo ya bautizado en el r�o Jord�n por Juan Bautista, clav�ndote a ti, seguidamente, a su Sinagoga de Jerusal�n para toda una eternidad venidera. Adem�s, tambi�n nuestro Padre celestial necesitaba renacer contigo del Lugar
    Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n, rompiendo la cortina con su misma sangre expiatoria, separ�ndote a ti de �l y de su Esp�ritu Santo, y as�, t� seas su Hijo Isaac en la tierra y en la gloria angelical eternamente siempre con �l, logrando su voluntad
    perfecta en tu pa�s, como con �ngeles del cielo.


    Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba no solamente recibirte a ti perfecto y santo en el Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n, as� como �l lo es eternamente ante su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu Santo, pero igualmente, �l necesitaba
    declararte a ti ser su voluntad perfecta en la tierra, probado en Cana�n, para �l levantar su reino de amor y de riquezas interminables contigo. Es decir, que nuestro Padre celestial junto con su Hijo Jesucristo y con su Esp�ritu Santo necesitaba
    urgentemente vivir contigo, amados, vecinos y amistades en todo Cana�n, por treinta y tres a�os y seis meses su perfecta voluntad permanente, sell�ndola en ti con el bautismo del Jord�n para vivir con �l en el Lugar Sant�simo en tu pa�s, eternamente
    enriquecido cada d�a, para siempre.


    Considerando que, solamente as�, nuestro Padre celestial conoce, que t� no solamente lo amaras, sirvi�ndole y glorific�ndole a �l y a su santo nombre fuegos continuamente, adem�s, �l conocer�, si t� eres capaz de hacer su voluntad perfecta permanente en
    tus d�as en la tierra y en la gloria celestial hacia la eternidad venidera, acept�ndote finalmente a ti en el Lugar Sant�simo, eternamente justificado. Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba que t� vivieras con �l, su Hijo Jesucristo y su Esp�ritu
    Santo en Cana�n, por treinta y tres a�os y seis meses, porque era importante verte a ti viviendo diez a�os para �l, diez para Isaac y diez para su Esp�ritu Santo, seguidamente bautiz�ndote a ti en el Jord�n con su voluntad perfecta, enriquecida en ti �
    ltimamente, para siempre.


    Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba crecer contigo no solamente con su Hijo Jesucristo y con su Esp�ritu Santo, cumpliendo cabalmente t� mismo con su voluntad perfecta al gusto de su coraz�n sant�simo en Cana�n, pero igualmente, para �l crecer
    grandemente contigo, amados, vecinos y amistades del Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n, para su reino de amor sobre la tierra entera finalmente. Definitivamente, la naturaleza humana y divina de nuestro Padre celestial est� en su Hijo
    Jesucristo y en su Esp�ritu Santo, pero igualmente en Israel enteramente, dado que, Israel nace con poderes del Juramento a Isaac: creciendo con asombrosas riquezas cotidianas en todos ellos ya bautizados en agua, accediendo finalmente al Lugar Sant�simo
    de la Sinagoga de Jerusal�n: para enriquecer la tierra entera finalmente, perpetuamente.


    Realmente, la naturaleza divina y humana, que est� en Israel, naciendo con ella para celebrar cada S�bado semanal, pero igualmente para �l descansar con ellos, por su duro trabajo de gobernar cielos y tierra junto con el Universo entero, entonces, su
    poder puede crecer con Israel enteramente desde el Lugar Sant�simo, bendiciendo a familias de toda la tierra todos los d�as, sin cesar jam�s. Francamente, nuestro Padre celestial con Israel ya bautizado en agua, entonces, ellos habr�n renacido con �l del
    Esp�ritu Santo en la carne sagrada y sangre expiatoria de Isaac, porque este es el convenio de vida, iniciado por �l mismo con Abraham, bendici�ndolo abundantemente, entendiendo que, �l le aseguraba a �l, que �nicamente en Isaac seria su convenio de
    santidad perfecta con �l en la tierra.


    Ciertamente, nuestro Padre celestial con Israel ya bautizado en agua, invoc�ndolo a �l, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, entonces, ellos se encontrar�n floreciendo con su naturaleza humana y divina en el Lugar Sant�simo, esparci�
    ndose hacia familias de las naciones con oc�anos de amor, gozos, bendiciendo cada coraz�n con alegr�as interminables, llenando finalmente la tierra entera con su gloria siempre. Dado que, nuestro Padre celestial necesita crecer con Israel enteramente,
    bautizados ya todos en agua, creciendo en el Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n en toda riqueza cotidiana de Cana�n, pero igualmente, creciendo siempre hacia las naciones con su naturaleza humana y divina, enriqueci�ndolos grandemente con su
    perfecta salvaci�n, conociendo �nicamente amor, sirvi�ndole y glorific�ndole a �l y a su santo nombre interminablemente.


    Presentemente, la naturaleza humana y divina de nuestro Padre celestial est� en Israel junto con Cana�n enteramente en necesidad urgente de crecer hacia cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de las naciones, enriqueci�ndolos a ellos con grandes bendiciones,
    logrando que su reino de amor y de riquezas interminables se manifieste en la tierra entera, seguidamente descendiendo �l mismo con sus amados y �ngeles en Cana�n. Concluyentemente, desde cuando nuestro Padre celestial recibi� a su Hijo Jesucristo
    clavado sobre ti, como su carne sagrada derrotando con su sangre expiatoria, salpicada en el Lugar Sant�simo: a Satan�s, pecados, �ngeles ca�dos, maldiciones, pobreza, enfermedades, familias brujas, la muerte y el infierno, conquistando la tierra
    finalmente, pero conquistada sin pecado, entonces, su nuevo reino de amor empez� para sus hijos ya bautizados en agua.


    Seguidamente, bautiz�ndote en agua, invoc�ndolo a �l, como Dios Padre, Dios Hijo y Dios Esp�ritu Santo, entonces, t� abandonaras la carne pecadora y el esp�ritu de error por la carne y la sangre expiatoria de Isaac repleto del Esp�ritu Santo para vivir
    en su nueva tierra, iniciada ya en el Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n, conociendo �nicamente riquezas siempre toda una vida entera. Desafortunadamente, Satan�s siempre acerca familias brujas hacia familias Israelitas y jud�as, para que la
    naturaleza humana y divina de nuestro Padre celestial, que vive en Israel, jam�s crezca desde el Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n para bendecir a todas las familias de las naciones con riquezas cotidianas de Cana�n, logrando que su reino de
    amor se manifieste finalmente en toda la tierra �ltimamente.


    Presentemente, familias brujas cubren con la naturaleza de Satan�s a familias Israelitas y Jud�as, haciendo que la naturaleza humana y divina de nuestro Padre celestial no crezca jam�s del Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n, en Cana�n, hacia
    familias de las naciones con riquezas esenciales, logrando que su reino angelical descienda sobre Cana�n, llenando finalmente su reino de amor la tierra entera perpetuamente. L�gicamente, Satan�s necesita familias brujas con su naturaleza negra cerca de
    familias hebreas, bloqueando la naturaleza humana y divina de nuestro Padre celestial, que vive en ellos enteramente por nacimiento, y que crecer� �nicamente con Israel entero del Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n, ya bautizados en agua, hacia
    las naciones con riquezas importantes, porque �l descender� sobre sus riquezas, qued�ndose en Cana�n, perpetuamente.


    Amorosamente, nuestro Padre celestial descender� con su naturaleza humana y divina, que est� establecida para siempre en Israel por nacimiento para vivir no solamente como Dios de Israel, pero igualmente de las familias de naciones antiguas y modernas,
    continuamente as� creciendo con amor, paz, alegr�as y riquezas sin fin toda una eternidad entera con sus hijos, ya renacidos del agua y del Esp�ritu Santo. Ahora con Israel bautizado en agua, invocando su santo nombre fuegos, entonces, ellos escaparan de
    la naturaleza negra, que familias brujas acercan a ellos, logrando finalmente ser uno con la naturaleza humana y divina de nuestro Padre celestial en el Lugar Sant�simo, creciendo siempre hacia todas las familias con riquezas, empero, para seguridad,
    ellos necesitan que cada familia bruja regrese a su naci�n, en �frica.


    Actualmente, nuestro Padre celestial crecer� con Israel, es decir, bautizado en agua ya en el Lugar Sant�simo de la Sinagoga de Jerusal�n hacia cada hombre, mujer, ni�o y ni�a de naciones antiguas y modernas, estableciendo as� su reino venidero de amor
    y de riquezas interminables, que enriquece a la tierra enteramente, logrando que el reino angelical descienda finalmente, para vivir con nosotros, bendecidos eternamente. Ciertamente, es importante para Israel devolver familias brujas a sus pa�ses,
    entendiendo que, el decir que ellos son jud�os, es falso, porque ellos acercan la naturaleza negra de Satan�s hacia familias Israelitas y jud�as, bloqueando la naturaleza humana y divina de nuestro Padre celestial manifest�ndose hacia sus hijos, para ser
    uno con ellos en su nuevo reino de amor en la tierra entera postreramente.



    [continued in next message]

    --- SoupGate-Win32 v1.05
    * Origin: fsxNet Usenet Gateway (21:1/5)
  • From BIKMOQ@21:1/5 to All on Mon Jun 27 19:28:46 2022
    La religion se cre� cuando el primer mentiroso encontr� al primer gilipollas.

    --- SoupGate-Win32 v1.05
    * Origin: fsxNet Usenet Gateway (21:1/5)